Rafa de Miguel es director de Informativos de la Cadena SER. Zaragozano. Directo. Claro. Rotundo. Tan eficaz como la esencia propia de la radio.

Es licenciado en Derecho, máster en periodismo de El País y máster en Derecho Internacional Público por la Universidad de la Haya. Toda su trayectoria profesional ha estado vinculada al grupo Prisa: M-80 Radio, Canal Plus, CNN + y Cuatro. En Canal Plus ejerció como redactor jefe de Nacional y en CNN+ fue corresponsal fundacional en Estados Unidos y delegado en Atlanta. En Cuatro se ocupó de la corresponsalía diplomática, la información del gobierno y la información parlamentaria.

Experiencia. Calidad. Madurez. Pasión. Un periodista con estas cuatro teclas se convierte, casi sin querer, en un oráculo con el que meta-conversar. En directo, desde la octava planta de Gran Vía, 32, la alcachofa amarilla más mítica de la radio española y grabamos con los oídos.

¿A los buenos periodistas les toca siempre dedicarse a la dirección? ¿Es bueno para el periodismo dejar de contar con sus plumas y con sus voces, aunque sea por un tiempo?

Es bueno para la persona conocer todos los ámbitos de nuestro trabajo. Para la redacción es fundamental tener una dirección. Como experiencia personal es muy enriquecedora. Además, siempre tienes la esperanza de que, algún día, volverás a hacer lo que re gusta: periodismo de calle, en primera línea.

El director de los informativos más escuchados de la Radio española, ¿cómo fabrica su agenda de noticias del día? ¿Pasó a la historia depender tanto de las agendas de las agencias? ¿Tiene algún peso en su día a día el run run de las redes sociales?

Hay una prioridad, que es la que buscamos todos los periodistas: tener noticias propias y ser tú quien marca la agenda. A partir de ahí tienes que estar muy vigilante a todas las noticias de política, de economía, eventos sociales… a todo lo que ocurre. Las agendas de las agencias son una herramienta fundamental, y las redes sociales se han convertido en un elemento imprescindible. No podemos sacralizarlas, pero hoy en día no te puedes plantear hacer periodismo sin contar con las redes sociales, y sin estar tú en las redes sociales.

 

 

¿En la radio hay más licencia para opinar? 

Los opinadores, claro que tienen licencia para opinar. pero la radio, no. La redacción es información, y está obligada a hacer periodismo. Los opinadores son otra cosa. A partir de ahí, evidentemente, buscar a personas equilibradas y reflexivas, y huyes de los extremos buscando opiniones cualificadas.

En los tiempos de twitter, ¿las exclusivas en radio tienen valor? ¿Se buscan en los informativos, o se dejan para programas de la mañana o de la tarde?

Las exclusivas tienen valor siempre. Lo que ha podido cambiar en los tiempos de twitter es el ritmo. La radio ha sido siempre vertiginosa. Las exclusivas las das cuando las tienes, a no ser que sean exclusivas muy trabajadas u que estés muy seguro de que las puedes retener para el momento de más impacto, que, en nuestro caso, sería en el programa de la mañana o en Hora 25.

La tendencia es que las exclusivas vayan más rápido. Internet toma mucha ventaja, pero la radio siempre ha sido un medio más adelantado al resto, y las exclusivas pueden entrar a cualquier hora del día.

Según el último EGM, la Cadena SER cerró 2014 siendo líder de la radio española, y ya suma 21 años de liderazgo ininterrumpido. ¿Qué culpa tienen de eso los servicios informativos?

¿Culpa, o mérito? La Cadena SER, desde hace muchos años, gira en torno a la información. La columna vertebral de la radio es la redacción y los informativos. Esta radio siempre ha aspirado a marcar la agenda de la información, y yo creo que lo ha conseguido con creces.

Es verdad que tenemos comunicadores muy potentes y nuestros programas están muy bien hechos, porque tenemos en cuenta que la radio también es entretenimiento. Pero la SER siempre ha tenido el objetivo de ser la primera en información, y ser relevante, y las dos cosas las ha conseguido. Gran parte del éxito de la SER es el éxito de sus informativos.

 ¿Nacen historias en los informativos de radio, o no hay tiempo?

Depende mucho del formato. En un boletín no hay tiempo para una historia humana. Pero tenemos la ventaja de que la información impregna todos los contenidos de la Cadena SER, y eso nos permite hacer formatos diversos en programas diferentes. Ahí será más fácil contar los datos, las circunstancias, y todo lo que hay detrás de una historia humana, consiguiendo más empatía con los oyentes.

¿Cuáles son las características de una buena historia en la radio?

Que sea relevante para la sociedad; que sea de interés; que esté bien contada y, evidentemente, que sea exclusiva: que lo cuentes tú antes que nadie.

¿La radio 2.0 es más que ser digital y escucharla desde la web? ¿Cambia la tecnología el modo de hacer periodismo en radio?

Totalmente, Es más, empezamos a pensar si es necesario ya distinguir entre analógico y digital en la redacción. El periodismo hoy debe integrar todo: las redes sociales, la web… Tenemos que avanzar los temas y provocar nosotros el debate en el entorno digital, y los propios contenidos del entorno digital deben influir en la radio.

¿La radio tiene que hacer algo más para reconquistar oyentes y fascinar a los de la nueva generación, que pueden ser casi exclusivamente de música y/o deporte?

Las nuevas generaciones están muy interesadas en la información. El problema es que se están enamorando demasiado de internet -es una expresión que sigo con ironía-. Tenemos que conseguir que, igual que sucedió con generaciones anteriores, se enamoren de la radio, porque la radio son historias contadas, y esto es tan viejo como la humanidad. Una buena historia bien contada siempre te hará una enorme compañía, y ahí la radio es imbatible.

¿Se han derribado los muros de las líneas editoriales en la comunicación de masas?

Cada medio tiene sus principios y sus guías editoriales. La Cadena SER forma parte del Grupo Prisa, y el Grupo Prisa tiene unas líneas claras de defensa de los valores constitucionales, y una orientación progresista en el ámbito social, y eso debe impregnar nuestro modo de trabajar y nuestro compromiso profesional. Eso, estando muy cerca de la calle y de lo que la ciudadanía expresa, siente o padece. Esto es diferente al periodismo de trinchera, que no existe tanto como la gente quiere ver. Cada medio responde a una orientación social, de valores, no ideológica.

¿Hay una barrera entre la información de las Administraciones y los medios de comunicación? ¿Usted se cree el afán de transparencia?

La transparencia se demuestra en el día a día, y les queda mucho por demostrar. La máxima del fundador del diario Times de que “la noticia es aquello que alguien en algún lugar no quiere que se sepa” sigue siendo igual de válida hoy que hace tiempo.

¿Se echa en falta el talento de periodistas maduros sacudidos por la crisis? ¿Corren el peligro las redacciones de tener muchos jóvenes sin experiencia corriendo como pollos sin cabeza?

Sí. Se echan en falta esos talentos. Es cierto que las nuevas generaciones empujan con fuerza y están más preparadas, pero evidentemente el solapamiento siempre es bueno. Que haya figuras a las que puedas mirar, escuchar y aprender de ellas es importante en las redacciones. Esa combinación entre la experiencia y el ímpetu es fundamental en una redacción.

Los profesionales de la radio, ¿escuchan más que otros?

 Todos los profesionales del periodismo debemos escuchar, aprender e informarnos antes de emitir nuestra propia información. La regla Kapuscinski de que “de cada cien páginas leídas, una escrita” vale para todo tipo de periodismo. Hay que escuchar mucho, entender mucho, y hacer mucho acopio de información antes de hablar.

Y los jefes de los medios, ¿escucháis bien a los periodistas?

Lo procuramos. Es fundamental para poder dirigir bien un medio. Lo primero que hace falta es construir una cierta empatía con tu redacción, ponerse en la piel de tu equipo y tratar de sacar de ellos lo mejor, escuchándoles.

Y en 9 minutos y 36 segundos -como ejemplo gráfico de lo que es la propia radio- todas las respuestas de un experto que habla seguro están registradas. Stop.

Álvaro Sánchez León