Cuando un estudiante de Periodismo decide, además, aplicar a la carrera de Derecho suele ser para tener un “Plan B”, por si acaso. Tomás Ocaña (Madrid, 1984), en cambio, eligió esta opción porque pensó que conocer las leyes le podía ayudar a ser más certero en su futuro trabajo. Tras unos años en CNN+ y después en Intereconomía su perfil de investigador fue saliendo a la luz, para acabar haciéndolo definitivamente en la cadena americana Univision, donde ha estado cuatro años y su trabajo ha sido reconocido, entre otros, con tres premios Emmy.

Este año, Ocaña ha decidido volver a España y hacer desde aquí ese mismo periodismo de profundidad, más calmado. Para ello, ha fundado The Facto, una productora audiovisual pequeñita que hace reportajes y documentales, intentando contar la verdad desde todos los ángulos. Además, acaba de poner en marcha, junto con otros compañeros, la Asociación de Periodistas de Investigación, de la que es vicepresidente.

¿Por qué decidió hacer las maletas e irse a trabajar fuera de España?

Para seguir aprendiendo decidí irme a Estados Unidos, donde el periodismo tiene ya una trayectoria. Tenía claro que quería hacer un trabajo de profundidad, más calmado. Estaba un poco quemado de hacer una noticia, sacarla ese mismo día e irme a casa pensado: si hubiese hecho esa llamada, o si hubiese comprobado ese dato, o si hubiese buscado este otro ángulo…

¿Cómo fue su llegada a Univision?

Fui al equipo de documentales, que estaba entonces reforzando sus servicios informativos. Allí, por el rabillo del ojo, vi el equipo de investigación que dirige Gerardo Reyes y poquito a poco me fui moviendo, buscándole. Durante seis meses tuve un trabajo doble: hacía lo mío y, cuando todo el mundo se iba a casa, me ponía a trabajar para Gerardo. Tuve la suerte de convencerle con mi trabajo y me moví al equipo de investigación, en el que estuve casi cinco años.

Hicimos grandes investigaciones como la del Chapo Guzmán; la Operación Rápido y Furioso, sobre tráfico de armas; o DEPORTATION INC: la industria del miedo, sobre toda la gente que gana dinero con la inmigración, por la que estuvimos nominados a los Emmy el pasado mes de octubre.

Llegado ese punto, ¿cómo es que decidió volver a España?

Quería traer aquí la metodología que había aprendido. En España queda todavía mucho por hacer en el periodismo de investigación, especialmente en televisión. Muchos compañeros de prensa, de digitales, de radio han hecho grandes cosas. En televisión, en cambio, se han empezado a hacer cosas pero todavía queda mucho por hacer.

¿Cuáles son las grandes diferencias entre el periodismo de investigación en televisión, aquí y allí?

La principal diferencia es que en Estados Unidos existe una tradición y, por tanto, hay un método y un reconocimiento del público. Por eso pasan cosas como que el Sun Sentinel, que es el tercer periódico de Florida –lo que podría ser el Heraldo de Aragón-, ganara hace unos años un premio Pulitzer por una investigación maravillosa sobre los policías que se saltaban los radares y, obviamente, no eran multados por ello.

Esto significa que un medio pequeño es consciente de que la investigación es parte de su labor, el público les premia por ello y se lo exige y también los directivos permiten que eso ocurra. A la vez, hay un método: una forma de hacer las cosas y de llegar a la información.

En España hacemos muchas cosas bien, por ejemplo hay un nivel de producción audiovisual, también periodística, muy alto. Hemos sabido aprender de las series y del cine, en el que somos una potencia. A la vez, hemos sabido establecer formatos periodísticos que llegan a todo el mundo y están muy bien hechos. Lo que a mí me gustaría es que metiesen un poco más el dedo en la llaga.

¿Cuáles son las claves para contar bien una investigación en televisión?

El primer elemento es no tener prisa, poder trabajar las historias con tiempo para llegar a la verdad o acercarnos lo más posible a ella con ética y rigor. Muchas veces se toman atajos que pueden hacer que la historia brille más pero, al final, hacen caer la credibilidad del producto.

Además, hay que hacerlo de una forma que sea entretenida para el público. Al periodismo de investigación hay que quitarle el estigma de aburrido y pesado. En los productos de Univisión Investiga hemos tenido unos ratings de audiencia espectaculares, muy por encima de la media de la cadena.

Para mí, una buena investigación tiene que ser como un buen libro: Tiene que tener niveles de lectura. Tienes que ser capaz de que todo el mundo lo entienda y luego tener “perlitas” para la gente que conoce mejor el tema y los expertos.

¿Piensa que la demanda de información ha crecido en los últimos tiempos o es un mito?

Yo creo que sí, que la gente quiere conocer y comprender. Lo que pasa es que ahora “la gente” ya no es un ente pasivo, “la gente” participa. Puede buscar esa información y comprobar si lo que dices es verdad o no, lo cual me parece maravilloso porque nos obliga a mejorar nuestro trabajo.

En este entorno, lo único que nos queda a los periodistas es apostar por la calidad, hacer las cosas mejor. Cualquiera puede contar lo que ve: tuitearlo o ponerlo en Instagram. Lo que nosotros podemos aportar es verificación, contexto…

Uno de los grandes temas del periodismo a todos los niveles en los últimos años es la verificación (o la falta de). ¿Se lo están tomando en serio los medios?

El tema de las mentiras o fake news no es tan nuevo, siempre ha estado ahí, pero ahora la gente lo puede comprobar. Ahora tenemos una gran responsabilidad los periodistas para recuperar la credibilidad. Cuando alguien dice “esto ha salido en el periódico pero no sé si es verdad”, hemos perdido la partida.

La responsabilidad de hacer bien nuestro trabajo empieza, por ejemplo, por aceptar nuestros errores y ser transparentes. A mí me encanta que los periodistas americanos, cuando tienen una influencia sobre el tema que están abordando, te lo dicen. Es decir, si estoy escribiendo algo sobre mi primo, no es que yo no pueda escribirlo, pero tengo que ser transparente con el lector y decirle “y en esta historia, se me ha cruzado mi primo. Esta es mi relación de parentesco con esta persona”. O “estoy escribiendo de esta empresa de la que tengo X acciones”.

También el repartir créditos: No entiendo por qué en España cuesta tanto decir que “este medio/periodista hizo esta investigación y ahora yo aporto esto”. Tendemos a copiar, con el riesgo que eso tiene, porque si el otro medio tiene un error yo lo estoy asumiendo. Aparte de que no es justo con los compañeros.

¿Se han vuelto locos los medios para llegar a la audiencia?, ¿o eso fue hace unos años y ahora están recuperados?

Es verdad que hubo una época en la que los ratings de audiencia eran casi lo único pero creo que poco a poco vamos saliendo de ahí. En Estados Unidos, que en muchas de estas cosas están más avanzados, siento que han salido más de esta tiranía de la audiencia, con lo cual espero que nosotros vayamos detrás.

El periodismo tiene que dar mucho más que audiencia. Por ejemplo, ayuda a crear marca. Cuando haces un buen reportaje, una buena investigación, un buen documental estás subiendo el nivel de tu marca; más si otros medios tienen que hablar de él. Pero creo que no es un problema sólo del periodismo; en la sociedad, en general, hay mucho cortoplacismo.

Tenemos el ejemplo de New York Times, que se ha mantenido fijo en sus principios y es uno de los medios que se mantiene a través de las suscripciones. El tiempo dará la razón a los que se mantengan firmes y apuesten por el periodismo de calidad.

Carmen García Herrería | @carmengherreria