Estudiar Bellas Artes o ser abogado. Esas eran las dos opciones que barajaba Rodrigo Sánchez cuando terminó la etapa escolar. Pero al final, casualidades de la vida y tirón de un amigo, acabó matriculándose en Publicidad y, un año después, se cambió a Periodismo: “allí empecé a descubrir el mundo y la verdadera pasión de mi vida.”Ha trabajado en distintos medios pero alcanzó el éxito como director de arte de las revistas de Unidad Editorial, donde durante 22 años, cada semana, la portada del suplemento Metrópoli rompía moldes dentro y fuera de la redacción. Desde hace unos meses, ocupa también el cargo de director de arte del diario El Mundo y una vez más, sus páginas no dejan a nadie indiferente.

 

¿Cuándo supiste que querías contar historias… con imágenes?

En tercero de carrera, con un gran profesor de “Diseño Periodístico”, Juan Espejo, que era el director de arte del periódico ABC. Con él aprendí cosas que hasta el momento creía que se hacían de manera mecánica. Yo no sabía que era necesario disponer la información de una manera determinada en la página y me di cuenta de que había muchas posibilidades de hacerlo, un poco artísticas.

Empecé a hacer trabajos para él y a ver que cosas se hacían en España y fuera y me gustó muchísimo. Había mucha gente que se dedicaba a escribir, y escribía muy bien, y había poca gente que se dedicaba a diseñar. También por eso pensé “voy a intentar tirar por aquí que a lo mejor hay más posibilidades de éxito”.  Y acerté. Creo…

 

¿Qué es más Rodrigo Sánchez: un periodista, un diseñador, un publicista al servicio de la información o un artista contemporáneo?

Fundamentalmente soy es periodista. Creo que para todo lo que se hace en un periódico necesitas a un periodista y para poder valorar gráficamente una información necesitas ser periodista. Los que nos dedicamos al diseño de prensa lo que hacemos es jerarquizar, ordenar y darle valor a la noticia. Darle forma. Si no eres periodista, al final te quedas en nada. Luego puedes añadir factores artísticos, publicitarios, de marketing… Mucha gente dice que es periodismo visual, pero es periodismo.

 

¿Por qué expones tu obra en un kiosco en vez de, por ejemplo, en el MOMA?

La materia prima de la que se nutre un periodista gráfico -o el periodismo visual- es la actualidad. Nunca he sido como esa gente que se mete en su estudio a pensar y se tira horas y horas, o días, o meses, para pintar un melocotón. Prefiero que el tema me venga dado por la actualidad; a veces es un accidente, son unas elecciones, o es el estreno de una película. Todo es actualidad, es decir, el tema te lo da la propia vida. Tú lo que haces es plasmar esa realidad, esa noticia, en una cosa atractiva para que el lector lo compre.

 

¿Se podría decir que el periodismo es un estilo de vida?

Por supuesto, se dice mucho. Es un sacerdocio. Para esto necesitas pasión y necesitas disfrutarlo, porque si vas a la contra, sufrirías mucho. Dentro del periodismo, lo único que podemos controlar es la hora a la que llegamos al trabajo. Lo demás, todo, está en el aire.

 

¿Has tenido algún maestro o alguien que te haya inspirado especialmente?

Además de Juan Espejo, aprendí muchísimo, en España, de Carmelo Caderot, que a la postre sería también mi jefe, mi compañero y la persona a la que sustituyo. Como diseño con mayúsculas aprendí muchísimo de Roger Black y Eduardo Danilo, en el diseño de el diario El Sol de Madrid, en 1989-90. Estamos hablando casi del terciario superior…

 

¿Qué lee y qué ve Rodrigo Sánchez?

Lee lo que lee cualquier persona normal. Cuanto más leas, más veas y más observes, más cultura tienes y más cultura visual. ¿Mis aficiones particulares? Aparte de mi familia, el cine. El cine no demasiado sesudo, nada de cine de autor, nada de versión original ni nada de eso. Queda muy mal decirlo pero me gustan las películas americanas que entretienen. Y literatura, en general todo, pero lo que de verdad me gusta es la ciencia ficción, para mí es un escape mental muy interesante.

 

Llevas 25 años en el mismo grupo, ¿nunca has sentido que necesitabas un cambio para seguir siendo creativo?

Es que he hecho cosas tan diferentes dentro del mismo grupo, que cada tres o cuatro meses pensaba que cambiaba de empresa y de trabajo. Hace casi un año que empecé a compaginar el trabajo de las revistas con la dirección de arte del periódico diario y la sensación -no solo porque me cambié físicamente de sitio – es que estaba cambiando de trabajo, incluso de empresa. La gente con la que te codeas es otra y desde luego el ritmo de trabajo es absolutamente diferente: De los semanales, mensuales, anuales, a un diario. En un diario a veces haces cierres por horas, ya ni siquiera es de un día. Las cosas son maravillosamente raras y muy, muy rápidas.

 

Y en esa rapidez, ¿cómo haces para seguir estimulando la creatividad?

La creatividad es como un músculo que, cuanto más lo entrenas, mejor funciona. Nadie corre los cien metros por primera vez y llega de los diez primeros. Poco a poco, cuanto más entrenas, mejor lo haces. Es una cuestión de práctica.

 

¿Cómo se trabaja en equipo, para sacar un buen texto y un buen diseño, cada diario?

Es un milagro. No sabemos realmente cómo se hace, el caso es que se hace. Una de las cosas que nos sorprende a los que venimos a la redacción todos los días es que al final el periódico se termine, por fin, y al día siguiente esté impreso. Creo que es una cuestión de experiencia, un profesional lleva dentro la calidad y no es consciente de ello. Lo ves cuando lo comparas con un producto mal hecho. En una gran empresa se van quedando los mejores. Es una especie de selección natural. En la selva, en la jungla y en la Sabana, mueren y aquí simplemente te vas a productos peores. Al final, los grandes medios se quedan con los mejores profesionales.

 

¿Tienen los días contados los medios que se apoyan exclusivamente en el texto?

Bueno, el texto es fundamental, todos nos tenemos que apoyar en el texto. El texto es la materia prima básica de nuestro trabajo, no se puede desdeñar. Se dice mucho que “una imagen vale más que mil palabras” pero muchas veces necesitas mil palabras y una imagen para contar una historia. Ahora mismo, la imagen es ya un código que todos sabemos interpretar de una forma directa. Y es mucho más cómodo, no necesitas leer, pero sin texto no hay información.

 

¿Cuál es la principal aportación del periodismo gráfico al periodismo escrito?

Una edición cuidada de la información; poner cada noticia en su sitio. Eso a veces parece una tontería pero tener cada cosa en su sitio es fundamental para que el lector sepa lo que tiene que ver. Ahora mismo, la información es tan amplia que lo que estamos haciendo los periodistas es separar el grano de la paja. Intentar no volver loco al lector para que sepa qué es lo que debe leer. No le estamos manipulando, le estamos diciendo: “Esto es lo importante de hoy. Luego aparte tienes todo lo demás pero vas a ser incapaz de asimilarlo, no eres un ordenador. Tienes un tiempo limitado para informarte cada día. Nosotros te lo vamos a poner lo más atractivo y fácil posible, para que tú estés informado. Luego el resto depende de tu tiempo y de tus ganas.”

 

En tiempos de crisis el espacio es un lujo, sin embargo, lo que más llama la atención en el rediseño de El Mundo es la cantidad de blancos.

De lo que se han dado cuenta los editores de prensa es que, efectivamente, el papel es un lujo. Pero el blanco, los espacios vacíos, también informan, casi tanto como los llenos. ¿Qué aporta esto? Diferenciación con las webs y con todo el material en html que existe en los medios digitales. La edición gráfica incluye lo positivo y lo negativo; la letra impresa y el hueco sin imprimir. Todo es periódico.

Igual que en la radio; un silencio dice tanto como un grito o como una pregunta. Responder a una pregunta con un silencio es dar mucha información para el oyente. Nosotros tenemos otro tipo de recursos, nuestros silencios son los blancos. Llamas más la atención con un texto muy pequeño en mitad de una página y todo vacío, que si todo estuviera lleno de texto. Así llamas menos la atención y el lector se fijará menos en esa página que en la otra.

 

¿Se te ocurre un ejemplo, que no sea tuyo, que al verlo hayas pensado “qué bien contado está esto”?

Muchísimos, sobre todo en prensa extranjera. Yo por lo menos, tengo un factor muy grande de envidia, de envidia incluso mala, de decir “qué pena que no se me haya ocurrido a mí, o que no lo hayamos hecho nosotros”. Con internet estamos casi atentos a todo lo que se publica en el mundo entero. Y hay ejemplos maravillosos. Cada día surgen decenas de oportunidades perdidas, porque algo que ha hecho otro y no has hecho tú es una oportunidad perdida para ti.

 

Y en concreto, ¿a quién sigues más de cerca?

Ahora mismo, en Europa, me gusta muchísimo cómo lo hace The Guardian, y en Estados Unidos me sigue maravillando siempre el New York Times, dentro de que mucha gente lo podría considerar un periódico feo, porque está antiguo, no está actualizado, no sigue las reglas que están usando los periódicos que se rediseñan… A pesar de todo, el New York Times me sigue maravillando. De lo que se está haciendo en España, me encanta lo que hace Javier Errea para periódicos internacionales. Me parece, probablemente, el mejor diseñador en activo que hay ahora mismo en el mundo. Y es español. Y es de Navarra (risas).

 

¿Cuál de tus creaciones has tenido que pelear más para que se publicara?

Muchas portadas de Metrópoli, de hace bastantes años, en las que prácticamente enloquecí y parte de la dirección del periódico pensaba que, efectivamente, había enloquecido. Tuvimos un tira y afloja, hasta que nos dimos cuenta todos, yo también, que estábamos creando un estilo; un nicho muy pequeño dentro del periódico en el que merecía la pena tener algo un poco diferente a lo que se estaba haciendo en todos sitios. Nos costó darnos cuenta a todos –a la dirección y al autor- quizá yo bajé un poco el pistón y ellos tuvieron la manga un poco más ancha y llegamos a un punto intermedio en el que después la cosa evolucionó sola. Cuando haces un producto que tiene mucha personalidad, el producto manda. Sigue su camino y tú tienes que dejarle fluir y fluir tú con él.

 

Si habláramos un poco en futuro, ¿cuál es la noticia que te encantaría contar y cómo la contarías?

Me encantaría contar –creo que a todo el mundo- el descubrimiento, el fin, de la lucha contra el cáncer. Como humanidad es lo que más nos interesa a todos, porque antes o después todos vamos a vernos afectados, en diferente grado. Eso como hecho más cercano. Y como hecho de ciencia ficción, que es lo que más me gusta, me encantaría poder anunciar que se ha descubierto la teletransportación. Eso me parecería maravilloso. Nos quitaría un montón de problemas y nos ahorraría un montón de tiempo.

 

¿Y cómo lo contarías?

No tengo ni idea. Eso el día que ocurra te lo diré. Es mejor improvisar, las cosas tienes que hacerlas cuando ocurren, porque si piensas mucho cómo harías una cosa al final es un desastre. Pasa como en casi todo. Es mejor improvisar, seguir tu corazón, tu instinto y tu experiencia.

 Carmen García Herrería