“Tuve una metralleta a un palmo de mi cintura. No me tiré al suelo. Aquella tarde y aquella noche supe de un modo definitivo que la libertad vale más que la vida”. Estas declaraciones, que podrían trasladarse al escenario de un conflicto de ficción, fueron roturadas entre las paredes del Congreso de los Diputados durante el golpe de Estado del 23-F. Una mujer, entre el cuerpo de políticos de la época de la Transición, permanecía de pie con libreta y bolígrafo en mano mientras que la mayoría de los presentes se cobijaban entre el mobiliario. “Estoy haciendo mi trabajo”, espetó la joven al Teniente Coronel Tejero, artífice del asalto.

Sucesos de este calibre a un periodista se le cruzan pocas veces en la vida. Pilar Urbano (Valencia, 1940), en cambio, es de las excepciones en la profesión. Si no le meten o le han metido en líos se los ha buscado ella sola.

Número uno de su promoción en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid, desde los años 80 sus intervenciones en el mundo de los medios han sido decisivas. Su lema ‘Informar con rigor, sin favor y sin temor’ y su insignia, el artículo 20 de la Constitución Española, le han impulsado a enfrentarse a la verdad más pura, limpia y viva de casos como el propio 23-F (Con la venia, yo indagué el 23-F, 1982) y el 11-S (Jefe Atta: el secreto de la Casa Blanca, 2003), al rostro de hombres innovadores como lo es Josemaría Escrivá (El hombre de Villa Tevere, 1995), y al trabajo secreto del Centro Superior de Información de la Defensa (Yo entré en el Cesid,1996), entre otros.

No conforme con mirar a la cara, de cerca y con lupa, a espías, curas, terroristas islámicos y guardia civiles… decidió vestirse de nuevo de mujer-sacacorchos para investigar y desnudar a tres personajes claves en la historia de nuestro país, Baltasar Garzón (Garzón. El hombre que veía amanecer, 2000), la reina Sofía (La Reina, 1997; La Reina muy de cerca, 2008) y el rey de España, Don Juan Carlos (El precio del trono, 2011).
Su pluma independiente y apasionada, que enamora a unos e incomoda a otros, no deja indiferente. La trayectoria de Pilar Urbano -o como diría ella, Urbano, si estuviera redactando este artículo- no solo se ciñe a publicaciones editoriales. Su olfato ha encendido crónicas en los principales medios de comunicación españoles como son los diarios ABC (hasta 1985), Ya (1985-1989) y El Mundo (donde sigue colaborando en la actualidad); la revista Época; las emisora Onda Cero (1995-1998), COPE (1998) y las cadenas de televisión Antena 3 (1993, 1994) y Telecinco (1994-1995).