Desde que se fue Pedro J., el puesto de director de El Mundo no ha dejado de estar en el ojo del huracán. El pasado mes de mayo las aguas parecieron volver a la calma en la Avenida de San Luis, cuando Pedro García Guartango (Miranda de Ebro, 1955), un histórico del periódico, un subdirector con peso y experiencia, era nombrado nuevo director. Hasta nuevo aviso. De momento, Cuartango no ha querido ocupar el despacho del director de El Mundo y se ha quedado en el que tenía.

Usted es un pesimista activo, ¿qué vías distintas hay que plantearse para abordar el futuro de los medios tradicionales?

Es una pregunta muy difícil de responder. El futuro es sumamente incierto porque confluyen varias circunstancias: el cambio tecnológico, la pérdida de hábitos de lectura de la mayoría de la población -especialmente de la gente joven-, la situación política y el crecimiento de los populismos… Es una situación muy cambiante y eso nos ha afectado mucho a los medios de comunicación tradicionales que obviamente estamos en crisis, hay que reconocerlo, y que no sabemos cuál es el camino.

En el futuro van a sobrevivir los medios que generen contenidos de calidad. Los soportes tecnológicos me parecen relativamente secundarios. Lo fundamental es la calidad de los contenidos, la información, y también la opinión. El soporte es un vehículo. Aquellos medios que sean capaces de hacer un periodismo de calidad, son los que van a sobrevivir. De hecho, ya lo estamos viendo. Medios como The Economist, The New York Times, The Guardian, son los que van mejor en Europa y Estados Unidos. Los diarios que confundan el objetivo con los medios, desaparecerán.

 

Enrique Dans decía recientemente, en una entrevista: Yo creo que el problema del periodismo es que no tiene claro cuál es su propuesta de valor. Si su propuesta es “te doy información” ya hay mucha gente que da información. ¿Estás de acuerdo?

No estoy de acuerdo. El problema es el contrario: el problema es que hay muy poca gente que da información. Se confunde información con datos. Hay 40 o 50 medios digitales en España, y 50 o 60 medios impresos. Pero una cosa es la oferta informativa y otra la calidad de la información. Y hoy la información sigue siendo un bien escaso. La función del periodismo es interpretar la realidad, es buscar detrás de las apariencias. Y esto es muy complicado, y hay pocos medios capaces de hacerlo. Insisto en que en el futuro lo que va a prevalecer son los medios capaces de hacer una información de calidad y fiable y ese sigue siendo nuestro objetivo, y se lo digo a la redacción y al editor. Nosotros somos un periódico de información, no somos un diario de opinión, contra lo que la gente piensa, y ni siquiera somos un periódico de investigación. Para nosotros la información es esencial, y no creo que sea banal y esté al alcance de todos. La información es cada vez más selectiva y más difícil de obtener.

 

¿Qué prefiere 14.5 millones de usuarios únicos que recibe por la inmediatez de su información, o 7 millones pero que pasan el doble de tiempo, por la calidad de su contenido?

Nos son objetivos excluyentes. Para nosotros es un éxito ser la web con mayor número de visitas y usuarios únicos. Pero estoy de acuerdo contigo en que no es lo esencial. No es incompatible hacer una web de contenidos de calidad y que a la vez tenga amplios periodos de lectura y permanencia. Hay que conseguir ambas cosas.

Para nosotros la web es muy importante porque el futuro desarrollo del negocio pasa por soportes digitales. Las ventas en papel han bajado y tiene un futuro limitado. Nuestra influencia es cada vez más pequeña a través del papel y el futuro soporte del negocio será la web. Pero por el momento es como una silla que se apoya en dos patas y tenemos que seguir avanzando en las dos. Nuestra influencia política y social se ejerce todavía a través del papel y la marca está también ligada al papel. Cuando pido una entrevista a un presidente de un banco o alguna empresa del IBEX, todos me dicen: “supongo que la darás en el papel”. No podemos abandonarlo y debemos seguir haciendo un buen diario impreso. La gente lo sigue percibiendo como algo permanente, duradero, estable. Otro ejemplo son las televisiones, que fagocitan todos los días nuestros contenidos. En cambio, lo digital lo asociamos más a la momentaneidad, a la fragilidad.

 

 

La gestión del big data y la robotización de contenidos, ¿son una amenaza para la robotización de la profesión? ¿El reto es utilizar los datos de una manera inteligente, y más humana?

Nos tenemos que amoldar a las nuevas realidades. Recuerdo que cuando yo empecé en la profesión el debate estaba entre la prensa escrita y la televisión, parecía que la tv iba a poner fin a la prensa y no fue así. Ahora se está planteando el mismo debate con las redes sociales e internet. El gran desafío del hombre moderno es saber discernir entre la verdad y la mentira, saber discernir entre todos esos datos, que nos inundan, y que a veces encierran intereses, han sido manipulados, etc. No hay nada más fácil de manipular que los números, las estadísticas.

Creo que la prensa tradicional va a sobrevivir y nos tenemos que amoldar a esas realidades. Amazon, Google, Facebook, Twitter, son gigantes y van a seguir ahí y por mucho tiempo. No podemos adoptar una posición defensiva, de rechazo o desprecio. Google es un instrumento de nuestra vida cotidiana y todos lo utilizamos, además de un medio que vehicula nuestros contenidos. Por lo tanto, tenemos que buscar fórmulas para sobrevivir, coexistiendo con esas nuevas realidades. No vale la táctica del avestruz; por mucho que escondamos el ala, ellos van a seguir existiendo.

 

¿Cuál cree usted que debe ser el perfil de director de un periódico nacional, en este nuevo contexto, para que ninguna de las competencias necesarias se quede en un segundo plano?

Eso me lo planteo yo, como es lógico. No hay un director perfecto, como no existe la  realidad ideal, decía Platón. Un director tiene que ser un buen periodista, saber interpretar la realidad. No necesita ser un experto en informática, dominar los lenguajes de la web, o ser alguien con una especial sensibilidad a la innovación. Un periódico tiene un componente empresarial y el director ejerce de líder de equipo, y en el equipo puede haber distintas personas con funciones diversas.

Es cuestión de experiencia, de haber pasado por una serie de etapas. A la vez no hace falta tener 61 años como yo; se puede ser un gran director con 40. Pero en general la experiencia es un factor a favor, y luego el conocimiento de la realidad política y social de este país y sobre todo la capacidad de interpretar la realidad.

 

¿Cómo se consigue que en el nuevo escenario periodístico no haya rupturas entre la cabecera de un medio y la marca personal de sus periodistas?

Es un conflicto no resuelto. Es difícil buscar una regla. Muchos periodistas que trabajan para el periódico luego les vemos en las cadenas de televisión o en las tertulias de radio. El periodista se ha convertido en alguien muy polifacético, que adquiere un protagonismo que, en mi opinión, es excesivo. A mí eso no gusta, pero existe la libertad y no se pueden poner puertas al campo. Yo creo que los periodistas no tenemos que proliferarnos tanto, no debemos tener protagonismo público, aunque esta entrevista sea una contradicción, a mí en general no me gusta aparecer en los medios ni en las tertulias. Tenemos que cuidar mucho más lo que hacemos, y nuestra firma. No caer en la tentación de opinar sobre todo. El periodista omnipresente y versátil que habla de todo, y en todos los sitios, está desvalorizando la profesión y dando una mala imagen. Deberíamos volver a las esencias del periodista, que no deja de ser un trabajador en una redacción y que su trabajo es más bien de puertas adentro, de reflexión y de elaboración de la información, sin adquirir protagonismo, que ciertamente es un problema.

 

¿Qué perfil tiene que tener un futuro redactor de El Mundo llamar a su puerta?

Siempre resalto dos cualidades: la primera, que tengan empeño, paciencia, determinación. Es una profesión muy difícil; todos los que nos hemos dedicado a ella lo sabemos. Hay muchos obstáculos y momentos de desánimo, y no está bien pagada. El que realmente quiera ser periodista debe tener la determinación de serlo.

La segunda: tener curiosidad intelectual. Que lea, que se forme, que tenga antenas hacia el exterior. Estas dos cualidades no han variado; eran válidas hace 50 años, hoy y en el futuro.

 

Jorge Gutíérrez | @jorgegu