Miguel Ángel Jimeno (Pamplona, 1964) es un periodista bicéfalo, en el sentido más completo de la palabra. Lleva veinte años compaginando la docencia en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra con su trabajo como consultor, remodelando periódicos en España, Europa y Sudamérica.

@majimeno es además un personaje especialmente querido entre los periodistas tuiteros, ya que su blog La Buena Prensa se hace eco cada día de las mejores páginas que encuentra en los casi cincuenta diarios —digitales y papel— que pasan por sus manos. Además, desde hace cinco años organiza unos premios anuales cuya recompensa es el mero reconocimiento del jurado experto que los otorga, pero que en la convocatoria de este año (V edición) recibió más de noventa trabajos solo en los dos primeros días.

Y además de todo esto, Miguel Ángel Jimeno es uno de los principales promotores de Conversaciones.

 

¿Qué hace un “loco de los medios” encerrado en una Facultad de Comunicación?

Es la pregunta del millón. Lo primero es que no vivo encerrado allí, porque gracias a Dios también puedo viajar para conocer y trabajar con medios. Si la pregunta es por qué no trabajo en un medio de comunicación, es… porque no recibo ofertas de trabajo. En serio, quizá porque soy feliz en una facultad, enseñando buenamente lo que sé a los alumnos. Es de las cosas más hermosas que hay. No necesito estar en un medio para sentir que soy periodista y que amo esta profesión.

 

Por la Universidad de Navarra han pasado y pasan muchos buenos periodistas y profesores. Tiene que ser difícil elegir un referente profesional, ¿no?

Lo es, pero si tuviera que decir un nombre diría Javier Errea. He tenido la suerte de trabajar con él los últimos lustros remodelando periódicos y es una de las personas más completas, periodísticamente hablando, que conozco. Escribe, piensa, tiene sentido común… es un genio humilde y que trabaja más que nadie.

 

¿Se ha pasado la moda de estudiar periodismo?

Eso puede tener muchos matices. Se habla de que hay menos jóvenes que quieren estudiar periodismo, pero lo que pasa es que se distribuyen más. Cada vez hay más sitios donde estudiarlo y, además, hace 20 años solo existían los estudios de Periodismo y ahora existen también los de Comunicación Audiovisual, Publicidad y RR.PP., Marketing…

De todas formas, es verdad que posiblemente el gancho que tuvo el periodismo ya ha pasado. Coincidieron muchas cosas: la época dorada de los medios, la serie de televisión “Periodistas”-, que en España tuvo mucha audiencia… Pero lo importante es que la gente que venga lo haga con verdaderas ganas.

 

¿Usted cree que es necesario pasar por una Facultad de Comunicación para ejercer como periodista?

Es una respuesta difícil, que ha vivido momentos históricos. Ha habido momentos en que era rotundamente “sí”, momentos de crisis en que se imponía el “no”… En Humanidades o en Historia, por ejemplo, puedo adquirir unos conocimientos muy importantes para ser periodista: culturales, humanísticos, artísticos, de buen gusto, de sensibilidad, etc. Pero creo que eso, en una Facultad de Comunicación de ahora, también se fomenta, aunque sea a menor escala.

En cambio, la carrera de Periodismo te aporta algo que otras no, que es el modo de contar las cosas: pararse a pensar; planificar; escribir, escribir, escribir o hablar, hablar, hablar… Y hacerlo bien, claro. Esas son las armas de esta profesión, por lo tanto, yo respondería que sí hay que estudiar Periodismo.

 

Desde hace cuatro años, la Universidad de Navarra colabora muy activamente en el movimiento Conversaciones, bajo el lema #Celebratingjournalism. ¿Por qué?

Porque es una oportunidad maravillosa de hablar de la pasión por el periodismo que tenemos nosotros en la Facultad y cientos de periodistas en España, América Latina y en todo el mundo. Es una buenísima oportunidad para que la academia y el mundo profesional estén en contacto para compartir problemas, grandes temas, para acercarnos y escuchar a colegas relevantes su opinión tranquila, reposada, sobre lo que está pasando en la profesión, en las empresas de comunicación, sin la velocidad de un tuit. Creo que haberse remangado en esta aventura es uno de los grandes aciertos de la Facultad de Comunicación y espero que cada vez vaya a más. Me gustaría que “Conversaciones” fuera una palabra que durara todo el año, que no estuviera circunscrita a un gran evento con una previa de buenas entrevistas. Tendríamos que escucharnos más, que a la Facultad nos llegará un feedback de los profesionales con lo que les preocupa, las carencias de la formación en cada momento, etc. Esta unión de la Facultad con el mundo profesional todavía tiene mucho potencial y mucho camino por recorrer.

 

¿A qué periodistas está dirigido Conversaciones?

Este es un movimiento con vocación de llegar a todo el mundo; a periodistas apasionados de todo, con sus problemas, evidentemente, pero que les puede más la pasión (el “por qué no”) que el “es que…”. Siempre siendo conscientes de los problemas que hay: un mercado que no puede asumir a todos los periodistas, unas empresas de comunicación con dudas y problemas, unas redacciones que trabajan muchos días con Eres sobre la cabeza, con menos periodistas haciendo más cosas… A pesar de todo esto, en las redacciones todavía hay muchísima gente que todos los días apuesta por el buen periodismo. Y la facultad tiene que entrar ahí de cabeza porque en los dos lados intentamos dignificar esta profesión y que los medios sean mejores.

 

El año pasado apenas era la tercera edición y Jill Abramson llenó un auditorio en Madrid con 600 periodistas y después el Aula 6 (la más grande de la Facultad) con 400 alumnos, ¿qué pensó entonces?

Es casi un milagro juntar a 600 periodistas en un acto en Madrid, aunque sea gratis, porque a la gente le cuesta ir a estas cosas, aquí y en otros países. Ver el auditorio el año pasado de bote en bote para escuchar a una exdirectora del New York Times, con una trayectoria que tampoco era la de Kapuscinski, es una cosa preciosa.

Pero si te soy sincero, me gustó más la estancia de Jill en la Facultad que en Madrid. También porque ella estaba más suelta y más sorprendida por encontrarse a 400 alumnos que voluntariamente fueron a escucharla. Apostar por el periodismo con Jill Abramson y que el aula esté llena y que los chavales se sigan acordando de aquello y te sigan pidiendo “este año, ¿quién viene?” da mucha esperanza.

 

Su blog es La Buena Prensa. Del 1 al 10, ¿qué nota le da a la prensa española?

Yo pondría un 7. Es un 7 esperanzador, que tiene en cuenta tanto lo que se hace en los medios de Madrid como el buen periodismo de la prensa regional. Estamos en una época muy complicada desde el punto de vista ideológico y empresarial, en la que hacer buen periodismo —con menos recursos y menos periodistas— tiene más mérito.

 

¿Qué es lo que mejor hacemos en España?

Con respecto a lo que yo más conozco, prensa europea y latinoamericana, la prensa española tiene muy poco que envidiar. Es verdad que aquí no existe un New York Times, ni un The Guardian, ni un Le Monde. Pero el nivel medio de nuestra prensa es muy digno visto lo que hay por ahí. Cierto que hay cosas que “se te caen de las manos”, periódicos que parecen clones, demasiados seguimientos a una fuente única, al periodismo convocado, ¡por supuesto! Pero es raro coger un ejemplar un día cualquiera de un periódico español y que no haya 2 ó 3 cosas que digas “¡ole!”.

 

Si Miguel Ángel Jimeno escuchara estos titulares en un pasillo o se topara con ellos en Twitter, ¿a qué fuente acudiría para confirmarlos?

  • Cae la cúpula de ISIS en Oriente Medio: Al timeline de Mikel Ayestarán
  • Un avión comercial se estrella contra el Coliseo: A un diario de Roma, por ejemplo, a la web del Corriere Della Sera
  • Hay vacuna contra el cáncer para el 100% de la población: A un especialista, llamaría a algún oncólogo
  • Angela Merkel imputada por evasión de impuestos: Igual que antes, al Frankfurter o, como no sé alemán, a algún periodista experto en Alemania, por ejemplo, mi compañero Alex Navas.
  • España obtiene matrícula en el informe PISA: Llamaría al gabinete de comunicación del Ministerio de Educación para confirmarlo y, si lo hicieran, les pediría que me enviaran el informe para descubrir si tiene matices.
  • El Rey abdica en su hija Leonor: Al gabinete de comunicación de Casa Real, en estos casos la mejor fuente siempre es el protagonista de la noticia.
  • Osasuna campeón de Liga: (se ríe) Ahí acudiría a la calle. Bastaría abrir la ventana de mi casa y ver el ambiente.
  • Google saca al mercado un avión supersónico: Quizá acudiría a Bloomberg
  • Ana Patricia Botín se fuga con Alejandro Sanz: No me interesa en absoluto
  • Pablo Iglesias nuevo Presidente de España: Eso lo veríamos en directo por la televisión o lo escucharíamos por la radio o lo leeríamos en los medios on line o en twitter

 

De todas formas, no hay que tener prisa por publicar las noticias. Más que nunca, lo importante no es llegar primero, sino llegar bien.