El cerebro emocional es un eje imprescindible de la actividad mental, y las últimas investigaciones no hacen más que atestiguarlo. A la vez, estamos en una sociedad tecnológica, cambiante, que parece anular las dimensiones sensitivas del conocimiento. En el libro Las pantallas y el cerebro emocional,  Joan Ferrés, profesor de Comunicación Audiovisual, nos introduce en una reflexión apasionante sobre la influencia del cerebro emocional en la sociedad tecnológica. “La herramienta en sí misma no moviliza”, sentencia Ferrés, respondiendo indirectamente a una de los grandes dilemas de internet: la sobreabundancia de contenidos, repetitivos, instantáneos y superficiales, que nos llevan a la desinformación.

Una cuestión clave -toca de cerca el trabajo del periodista- es el carácter insustituible de lo eminentemente humano como es la cultura, la emoción, el trabajo, como resalta Ferrés. El investigador señala que “en las encuestas y entrevistas en profundidad que hicimos, la mayoría de gente se quedaba en blanco cuando le preguntabas cuál era el uso más creativo que había hecho de internet. Mucha gente, por ejemplo, utiliza Youtube para el entretenimiento, para ver vídeos sólo de entretenimiento, lo que no quiere decir que otra gente, con inquietudes previas, vea internet y estas plataformas como una herramienta con muchísimas posibilidades”.

Como señala Iván Gil en un artículo, “la diferencia entre los youtubers de gatos y los que, por ejemplo, espolearon la Primavera Árabe o el 15-M, reside precisamente en la educación emocional de unos y otros (…). Aunque ambos estuviesen indignados y comprendiesen que hay una crisis, sólo se movilizaron aquellos que previamente ya lo estaban, por ejemplo participando en ONGs, existiese el mundo 2.0 o no”.

Lo interesante de estas reflexiones es que el instrumento no puede sustituir la labor de reunir información del periodista porque éste no se limita a la recogida de datos, sino a su elaboración con todo el aporte de su bagaje cultural y profesional. Un ejemplo que estamos viendo en las informaciones que elaboran los corresponsales en Moscú y Ucrania, que, además de elaborar sus notas de prensa, escriben tuits breves, informativos o con sus opiniones o percepciones, nada mecánicas, sino llenos de un contenido que se ha ido adquiriendo día a día en la experiencia profesional, en las entrevistas y en las lecturas, y durante los años de preparación profesional.

 

Título: Las pantallas y el cerebro emocional

Autor: Joan Ferrés i Prat

Editorial: Gedisa

Colección: Comunicación Educativa

Primera edición:  15 febrero 2014

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