Estamos en la tele-realidad. Mediaset: Telecinco + Cuatro. Famosos y periodistas. Platós. Pasillos largos. Luces, cámaras y mucha acción. Al final, a la izquierda, en mitad de la selva, las caretas se quedan fuera de la redacción de informativos.
Unas doscientas personas comparten sala. Unos trabajan para los informativos de Telecinco. Otro, para los de Cuatro. Sin paredes. Silla con silla. La sinergia más real de los mundos multimedia.
Son las 18.00, y hoy ha sido el primer Pleno del nuevo Congreso de los Diputados. Día intenso.
Al final de la redacción está Juan Pedro Valentín, que tiene experiencia y tablas suficientes como para atendernos con paz en mitad de la vorágine.
Juan Pedro Valentín es la calma del background en una redacción con vocación de montaña rusa. Como todas las de la tele. En su etiqueta: más de 10 medios diferentes. Prensa. Radio. Pero sobre todo, televisión. Redactor. Jefe. Nació para contar historias él, directamente, pero la vida le convirtió en director y gestor.
Destilando experiencia de un periodista con curriculum thermomix

He hecho el recuento, gracias a Wikipedia… Aral, La SER, El País, Telemadrid, Telecinco, Cuatro, Público, Canal 24 horas de TVE, CCN+, Mediaset… ¿Es esa pluralidad la que mejor construye a un director de Informativos?
Lo que mejor construye a un director de Informativos es la experiencia que acumula. Uno llega al puesto después de haber pasado por diferentes etapas de la creación periodística, y a poder ser, después de pasar por diferentes medios de diferentes maneras. Siempre recuerdo mis inicios en una revista dedicada a la industria agroalimentaria, donde ibas a las ruedas de prensa o descolgabas el teléfono y decías: “Soy Juan Pedro Valentín, de la revista Aral…” Nadie se te ponía al teléfono, y era muy difícil conseguir la información. Cuando eres Juan Pedro Valentín, de Informativos Telecinco, lo tienes todo mucho más fácil. No porque seas Juan Pedro Valentín, sino porque el apellido “Informativos Telecinco” te ayuda mucho más…
Es fundamental que todos los periodistas sean conscientes de que nuestro trabajo se hace en medios pequeños y en medios grandes. La esencia del trabajo es fundamentalmente la misma. De todos los trabajos aprendes. Toda la experiencia sirve con el tiempo.

Después de tantas redacciones, tantos jefes, tantos compañeros, tantas empresas… ¿Qué enseña su experiencia periodística?
Mi experiencia me ha enseñado a que el periodismo es pacto. Es decir, es una tarea individual que se ejerce de manera colectiva. Normalmente se practica en las redacciones. Las redacciones son lugares llenos de licenciados superiores, todos con un gran conocimiento de los asuntos que tratan todos los días. En esa redacción uno es el director, no porque sepa más que los demás, sino porque alguien debe organizar el producto que salga. Ese producto va a ser la suma de las visiones de todos los periodistas, y debe ser lo suficientemente amplio como para tener claro que en ese producto cabemos todos.
El pacto que tenemos en una redacción es sacar adelante un producto que sea lo suficientemente abierto para que los ciudadanos lo conciban como un producto de interés.

¿Hasta qué punto la adecuada resolución de los dilemas éticos es la prueba del algodón de la calidad del trabajo periodístico?
Todo lo que hacemos en el ámbito del periodismo tiene trascendencia social. Todo lo que contamos repercute en la sociedad. No podemos hablar de una persona sin saber si lo que estamos contando es absolutamente cierto o no, porque si no es cierto podemos realizar un daño mucho mayor que el beneficio que supone informar a los ciudadanos.
Confirmar y contrastar las informaciones, llamar a la persona en cuestión cuando vas a contar algo sobre ella, lamentablemente, parecen prácticas en desuso, por la rapidez y por mil circunstancias, pero no se puede dejar de hacer el abc del periodismo. ¡Por mucho que estemos en el siglo XXI la profesión no cambia! Nosotros nos dedicamos a contar cosas que ocurren en el mundo. Daremos nuestro punto de vista a la actualidad, porque el punto de vista no es uno, pero no podemos contar cosas que no sean ciertas. En el momento en el que, como colectivo profesional, defraudemos a los ciudadanos, y lo hemos hecho, los ciudadanos nos van a dar la espalda. No se van a fiar de lo que le contemos. Nuestro objetivo es mantener en todo momento un nivel ético alto a la hora de ejercer nuestra profesión. Eso no implica que no cometamos errores, porque somos humanos, pero nunca malinterpretando las reglas periodísticas.

 

Los ciudadanos han dejado de pagar por el periódico. En muchos casos, así dan la espalda a productos a veces muy sesgados. ¿Usted cree que si la radio y la televisión costaran dinero se encontrarían también con la espalda de las audiencias?
Yo creo que es otro el motivo por el que los ciudadanos han dado la espalda a los periódicos tradicionales… Comprar un periódico es un acto de heroicidad: una persona que se levanta por la mañana, sale de su casa, tiene que recorrer, antes 300 metros, ahora, a lo mejor, 1 kilómetro, porque tiene que encontrar un quiosco… Lo encuentra, paga más de un euro, se lleva un periódico en papel que contiene las noticias del día anterior, y en algún momento del día empieza a ojearlo para leerse noticias que ya están absolutamente caducadas… Es un acto de heroicidad, porque el que hace eso tiene acceso a la información de manera gratuita, hasta hace unos años en la radio y la televisión, pero ya también en su cabecera, en internet. ¿Por qué voy a pagar por algo que me están dando gratis? A veces el único enganche es que hay algunos románticos que quieren seguir tocando el papel y pasando las páginas al leer el periódico. Es una cuestión de modelo de negocio.
Las audiencias nos han dado más la espalda por otras cosas. Hay un tipo de gente que consume información que busca en los medios reafirmar sus opiniones. Si eres del Real Madrid, quieres consumir un medio de comunicación que hable bien de tu equipo. Y lo vas a consumir, además, cuando gane. Cuando pierda no querrás saber absolutamente nada de la derrota. Si esto lo trasladamos a otros mundos, se ha hecho popular que ser muy sesgado en la información te va a asegurar un nicho de mercado que te puede ser muy rentable. Eso ocurre, y te da un tipo de periodismo, pero nos olvidamos de las grandes cabeceras, poniendo como referencia al New York Times, o al Washington Post, que realmente arrastran a millones de personas, que leen esos periódicos porque saben que lo que cuentan es verdad, seas tú de un sesgo político u otro. Yendo sólo al sesgo te diriges a una mínima parte de la población, y no es eso a lo que aspira un periodista.

Desconociendo por completo cómo funciona esta casa, ¿cómo se consigue que el “circo” que acompaña en la parrilla no empañe la seriedad de la redacción de Informativos?
Cuando nos incorporamos los de Cuatro a esta redacción con la configuración de Mediaset, los redactores que me acompañaban quedaron asombrados de los pasillos de Telecinco, que rezuman vida y espectáculo allá por donde vayas. Puedes cruzar pasillos y encontrarte a Jorge Javier, que está grabando su programa; o a algunos personajes de Gran Hermano, o de cualquier otro programa. O puedes aparcar el coche y ver cómo se prepara una gran gala final de Supervivientes, con pantallas y público por todas partes, cuando tú vas corriendo pensando en la pieza que vas a preparar sobre el presidente del Gobierno…
Esto casi es único dentro del mundo de la televisión. Los redactores de Cuatro se quedaron sorprendidos, pero a la vez, entendieron que la visión frívola que se tiene desde fuera de Mediaset contrastaba con la seriedad de una empresa que cotiza en el IBEX 35, muy potente.
Aquí se convive con naturalidad. El periodista ha perdido, afortunadamente, esta idea de ser superior dentro del mundo de la comunicación. Es uno más, que ahora se ha tenido que acostumbrar a que a un presidente del Gobierno le pueda entrevistar un comunicador que no es periodista. Eso suma. Ese tipo de entrevistas ofrecen otro punto de vista. En un programa de divertimento puedes conocer mucho de un político, porque le van a poner en situaciones que un periodista tendría difícil. En ese formato no se trata de hacer un interrogatorio sobre el último caso de corrupción. Ya habrá tiempo en una rueda de prensa o en otra entrevista. Todo esto nos coloca a los periodistas, entre comillas, en nuestro sitio.

Las televisiones privadas han minado el protagonismo habitual de TVE en las televisiones de España. ¿Qué haría usted para que TVE fuera una referencia profesional de verdad que merece la pena pagar entre todos?
No está en mi mano… Creo que TVE ha tenido etapas en la que ha sido una referencia profesional. He compartido en un corto periodo de tiempo con Fran Llorente unos informativos que realmente eran una referencia informativa, en mi opinión. El futuro de TVE depende de que pese más la profesionalidad de sus periodistas que el modelo político de turno. Es una cuestión de modelo. Los profesionales de TVE tradicionalmente han sido muy buenos. Conozco a muchos que son fantásticos. Sin embargo, los vaivenes políticos a los que se ha sometido a TVE durante mucho tiempo hacen que sea muy difícil la estabilidad. En esta redacción hay estabilidad desde hace mucho tiempo y casi somos como un equipo de fútbol que funciona de memoria. Si cada 2 ó 3 años nos cambiasen a todos no tendría nada que ver un periodo con el otro. Esto es imposible de gestionar así.

Hace ya casi 20 años que dejó Telemadrid. De su experiencia personal, y lo que ha seguido de cerca en estas décadas: ¿está periodísticamente justificado que existan televisiones autonómicas?
De mi paso por Telemadrid guardo muchísimo cariño, porque fue mi bautizo en la televisión. Aprendí mucho. En aquel momento, allí había una de las mejores redacciones de televisión que se puede juntar, con profesionales jóvenes, y viejos periodistas que te enseñaban todo lo que había que saber. Era también un mundo en el que las televisiones privadas estaban naciendo, y se arriesgaba mucho, se hacían cosas nuevas, se rompían moldes…
La evolución que han tenido las televisiones autonómicas ha sido una mala copia de lo que ha sido la peor TVE. Telemadrid ha ido perdiendo peso específico durante todo este tiempo, hasta quedar en una televisión casi residual, cuando era una televisión puntera.
¿Deberíamos tener televisiones autonómicas en España? Es un gran debate… Posiblemente, algunas televisiones hacen una buena labor de cercanía; otras tienen una lengua propia, y sin ninguna duda deben tener su hueco, pero el problema es el de siempre: cuando los políticos entiendan que ellos tienen que comunicar para todos los medios, y no tener un medio para hacer su propia comunicación, se acabará el problema.

¿Qué es fácil criticar de un director de Informativos y muy distinto cuando se ven las cosas desde dentro?
Es muy fácil criticar el hecho de negarte a dar, casi siempre, más medios a los redactores… Al final, el director de Informativos tiene que ajustarse a un presupuesto, cumplir un objetivo de audiencia, y hacerlo con los mimbres que tienes. El director debe lograr todo eso, y además ha de ser un paraguas para evitar que todo el chaparrón de presiones que se ejercen sobre un medio de comunicación caiga sobre la redacción, que debe trabajar con total libertad. Eso se ve de manera distinta cuando estás dentro y fuera del despacho…

¿Qué aprendió de la parte gestora de la profesión como encargado de llevar a cabo aquél ERE? ¿Han sido justas las empresas informativos con el trabajo de sus periodistas?
En mi carrera, por distintas circunstancias, me ha ido tocando hacer mucho trabajo de gestión. No es que me apasione, a mí lo que me gusta es ser el que cuenta las historias. Tradicionalmente el periodista ha sido un profesional que no se ha interesado por saber lo que cuesta su tarea. Quizá porque piensa que hace una labor social a demanda del público, y si cuesta mucho irse de viaje al quinto pino, esto no importa… ¡Pues mira, sí importa! Debemos ejercer nuestra profesión sabiendo que estamos dentro del mercado y hay que obtener una rentabilidad económica, porque nadie puede financiar nuestras aventuras a fondo perdido. No podemos ser manirotos al hacer información, porque gastar dinero es muy fácil. Tenemos que lograr ejecutar bien nuestros presupuestos. Yo creo que lo mejor es que esa labor siempre la haga un periodista, porque gastará el dinero con criterios periodísticos.
Lamentablemente, me tocó hacer el ERE de CNN+. Fue una experiencia muy ingrata, sinceramente. Tener que decirle a muchos compañeros que se tienen que quedar en el camino… Pero esta es una vicisitud que sucede en muchas empresas por las que uno va pasando, y hay que estar preparados por si te toca.

Visto que en Wikipedia le tienen bien “cachado”: ¿Cómo le gustaría que resuman su etapa al frente de los Informativos de Mediaset cuando pase página?
Yo sólo aspiré a ser un periodista que me ganaba la vida haciendo periodismo. Punto. Por ahora, lo voy consiguiendo… Cuando empecé en la revista Aral, me daba reparo decir que era periodista, porque ese no era el periodismo que yo había soñado. Entonces, pensaba que ser periodista era trabajar en TVE, El País, ABC… Con el tiempo entendí que aquello también era periodismo. En mis inicios, me parecía casi imposible poder ganarme la vida siendo periodista. Conozco muchos compañeros que se quedaron por el camino, bien porque estaban defraudados de la profesión, o porque no tuvieron las oportunidades suficientes, ni la suerte necesaria para abrirse camino. Yo creo que me ha pasado todo lo bueno de esta profesión. Me sigo ganando la vida siendo periodista, y estoy muy orgulloso de ello.

 

Álvaro Sánchez León | @asanleo