Quién diría que uno de los máximos referentes del periodismo de investigación en España llegó a esta profesión atraído por el ejemplo de Tintín. De Tintín… y de Manu Leguineche, a quien admira desde joven: “Estudié periodismo porque tenía el sueño y la ambición de trabajar en una profesión que me permitiera viajar, estar en contacto con los demás y ayudarles, una profesión que me enriqueciera con personas distintas a mi forma de pensar”.

Pamplonés de nacimiento, comenzó sus andanzas en el oficio al cursar sus estudios de Periodismo en la Universidad de Navarra. Allí conoció lo que para él es la base de su profesión: “Las distintas opiniones, las distintas perspectivas, son base fundamental en la educación universitaria de cualquier persona. Y yo recibí esas ideas, esa pluralidad y esa riqueza durante mis años en la Universidad”. Y junto a ese respeto a las opiniones de los demás, la libertad, la ética, la humildad, el reconocimiento de los propios errores”.

Actualmente le podemos leer en el País pero ha ejercido la profesión en otras cabeceras como Diario de Navarra, el Globo, Cambio 16 y Diario 16.

José María Irujo reconoce que no sabe hacer otra cosa. Su carrera ha adquirido la consistencia de una segunda piel. Es, a su juicio, “la profesión más bella del mundo, factor principal de posibilidad de controlar los poderes públicos, de fiscalizar a los poderosos, ayudar a los más débiles y apoyar las causas más nobles. En definitiva, de hacer una labor social importante para los demás”.

Fruto de su investigación ha dado luz media docena de libros como  “ETA, la derrota de las armas”; Roldán, un botín a la sombra del tricornio” o “El Agujero. España invadida por la yihad”, investigación acerca de los atentados del 11M considerada por la revista Foreing Policy como el mejor trabajo periodístico sobre el ataque.

Además de éste, ha recibido numerosos premios por sus investigaciones y es conferenciante en varios foros, instituciones y universidades europeas y norteamericanas como experto en terrorismo internacional.

¿Cómo ejerce su trabajo? “Sin olvidar que las ideas principales que aprendí en la Facultad: que para ser un buen periodista hay que ser buena persona. Yo lo intento cada día”.