Nació en Madrid en 1965. Estudió Periodismo en la Universidad Complutense y recién licenciado se incorpora a Europa Press donde ha ejercido su carrera profesional. Como redactor  jefe de Economía, creó el Servicio Económico de Europa Press y en mayo de 1999 fue nombrado subdirector de la Agencia. Pero su gran reto llegaría en el año 2000 cuando, en plena irrupción de las nuevas tecnologías en la empresa periodística, se encargó  de la expansión, desarrollo e integración  de nuevos contenidos por internet. En 2008 sustituye a Angel Expósito como director de Europa Press, cargo que desempeña en la actualidad.

 

¿Por qué periodista?

Ya desde niño  me atrajo mucho el mundo de los medios de comunicación y siempre me ha parecido que  una de las cosas más bonitas es contarle a los demás lo que pasa e interpretárselo.  Me parece que el periodismo juega un papel  esencial en la democracia: no hay una democracia sana sin una prensa libre.

Me parece un oficio muy bonito, nunca he tenido duda de mi vocación y ¡hasta aquí hemos llegado!

Siguiendo la línea de que una democracia debe garantizar  esa libertad a la hora de informar ¿está de acuerdo con que  “los medios informan pero también forman”?

Tengo mis dudas. Yo creo que se viene educado de casa,  que para formar está el hogar, la casa, el colegio…En los medios de comunicación puede haber una parte para eso, pero  no creo que la labor de los medios sea formar a los ciudadanos. Lo que sí que creo es que hay que informarles para que tengan todos los datos a su disposición y que ellos se hagan una opinión o  sean capaces de analizar la realidad cada vez más compleja que les rodea. Pero no creo que los medios de comunicación tengan que formar a los ciudadanos, me parece que esa no es su función.

Actualmente vivimos en la sociedad de la información y al mismo tiempo los medios  están en crisis…

Esto que parece una paradoja tiene una explicación muy simple. La crisis que vivimos es una crisis  estrictamente empresarial. Vivimos un momento de un gran festín para el periodismo nunca el periodismo ha vivido una situación como la actual que es casi de ciencia ficción porque podemos estar informados en todo momento y en cualquier lugar. Es una situación  con una enorme demanda de  información, de opinión, de interpretación y con un montón de posibilidades de recibir la información y de tratarla.

Lo que hay es una crisis de la empresa periodística, porque aquí se han juntado dos cosas: primero un cambio de  modelo de la empresa periodística que tiene mucho que ver con la  irrupción de internet y segundo una crisis general que hace que haya caídas sostenidas, constantes y muy bruscas en la publicidad que es básicamente de lo que viven los medios.

 

 

Frente a ese cambio de modelo, los medios se ven obligados a buscar nuevos caminos. El New York Times ha cambiado su modelo de negocio y ahora el grueso de la financiación no va por la publicidad sino por  las suscripciones ¿cree que ese es el futuro?

No lo sé, con toda franqueza, no lo sé. Es lo que te decía antes ¿por qué lo puede hacer el NYT? porque tiene marca y porque tiene unos contenidos que permiten eso. Yo creo que en algún tipo de contenidos muy especializados, puede ser. Lo que me parece que va a ser más difícil de rentabilizar son  las noticias que están en todas partes porque si al final vas a tener que pagar por el acceso a un medio, optaremos por buscarla en otro. Pero sí que creo que hay una serie de contenidos muy especializados, siempre relacionados con la marca, que quizá sí  haya audiencias que estén dispuestas a pagar un plus por acceder a ese tipo de información, de contenido, de análisis, de opinión…

Aquí en España se está empezando a hacer algunas pruebas. El Mundo está en ello y todos  estamos mirando y un poco expectantes para ver cómo van evolucionando los modelos de negocio. Lo que es obvio es que estamos en una crisis tremenda de publicidad y que los precios en internet son muy bajos y no dan para compensar las pérdidas  por la caída de publicidad en papel.

Entonces si la balanza se inclina más hacia medios de contenidos más especializados, ¿podríamos decir que el formato clásico de opinión, el columnismo, es el formato de futuro?

En el periodismo clásico hay tres cosas: información, interpretación y  opinión y las tres tienen futuro. Lo que es verdad es que precisamente todas esas facilidades de acceso a la información  hacen  que la noticia pura quizá tiene menos valor por lo fácil que resulta acceder a ella. Lo  que realmente  tiene valor es la interpretación y para eso hace falta periodistas con bagaje, veteranía, con cuantía humana e intelectual.

Para  una agencia de noticias ¿que están suponiendo las redes sociales, Twitter, la aparición de aplicaciones que resumen noticias, etc?

Nosotros lo que hacemos es utilizar una herramienta. Twitter es una herramienta y no un fin en sí mismo. Pero hay que tener cuidado porque del mismo modo que nos facilita el acceso a la información en tiempo real, puede facilitar la inclusión de mucho ruido. Twitter es un instrumento más de acercamiento a la gente, pero no mucho más, por eso hay que tener sentido común y una cierta mesura.

Al final, como todo, es un problema de marcas, porque la marca corresponde a una calidad al hacer las cosas. Lo que busca el lector, el televidente o el oyente de radio es una marca que le sea fiable y en la que se reconozca, y eso no lo hace Twitter, lo hacen los medios de comunicación.

En el año 2000 usted se incorpora como director de internet con la misión de integrar la redacción en un nuevo modelo de agencia ¿cómo resumiría su trabajo en estos años?

En aquel año yo  pasé a montar  todo lo que fue la expansión de Europa Press en internet, que fue muy rápida y muy acelerada. Básicamente lo que había era mucho de  construcción de contenidos a medida para otros; lo que nosotros llamábamos “sastrería”. Eso requería una enorme fuerza redaccional, mucha gente… Las transmisiones no eran tan seguras como ahora, había cierta indefinición en los contenidos y estos se pedían  de todo tipo, parecía que todo valía… Con el tiempo la cosa se ha ido ordenando y ahora estamos en una época en la que internet se ha convertido en algo esencial, pero que hay que aprender a rentabilizarlo porque lo que aún no sabemos es monetizarlo, es decir, convertirlo en dinero. Ese es el gran reto para la empresa periodística en los próximos años.

La irrupción de internet,  ¿qué ventajas ha supuesto en concreto para una agencia de noticias?

Las agencias de noticias estábamos en la parte de arriba de la cadena de producción del periodismo. Nosotros transmitíamos la información  para que otros la utilizaran y éramos absolutamente desconocidos. Internet te permite abrir tu audiencia; ya no solo te reciben los medios de comunicación, las instituciones o las empresas, sino que a partir de ahora puedes llegar al público y  a las audiencias, lo que  te permite aumentar tu difusión y abrir una vía de financiación, que antes no tenías, mediante la publicidad.

Hoy se habla del periodismo ciudadano. Todo el mundo tiene voz, todo el mucho tiene derecho a ser escuchado:  ¿qué aporta esto al periodismo? ¿Supone algún plus, alguna novedad para los medios?

El hecho de que una persona tenga un blog y exprese su opinión no quiere decir que esté haciendo periodismo. Todo el mucho tiene derecho a expresarse, pero no todo el que se expresa está haciendo periodismo. Tenemos que defender nuestro oficio. El periodismo es un oficio muy complicado, con unas reglas básicas que hay que cumplir y que requiere unas estructuras complejas…. De todas formas, no creo que el problema del periodismo actual sea la irrupción de lo que se ha llamado  “periodismo ciudadano” sino la crisis empresarial tan grande que nos afecta.

Háblenos de esas reglas.

Las reglas del periodismo son las mismas hoy que las de antes, lo que cambia es que ahora tú puedes transmitir en tiempo real y a gran velocidad, pero los criterios de rigor, de confirmar las fuentes, de saber lo que dices con precisión, de que nadie te pueda rebatir un solo dato… Todo eso es el periodismo que ha sido siempre, con internet o sin internet. No cambia el periodismo, lo que cambia es la forma de acceder al periodismo, de emitirlo y hacerlo llegar al público, pero las reglas del periodismo siguen siendo las mismas.

 Si las reglas del periodismo son las mismas hoy que antes, ¿hay qué decir lo mismo de las cualidades de un buen periodista?

Absolutamente. Solo que ahora tienen muchas más facilidades porque el periodismo ha cambiado radicalmente, no en cuanto a la concepción o lo que es el periodismo en sí, sino a la forma de transmitir y de acceder. Ahora, técnicamente, es más fácil ejercer el periodismo. Pero las cualidades de un periodista deben ser las mismas: una curiosidad absoluta sobre todo lo que le rodea, un enorme rigor, mucho sentido común y conciencia social. Yo creo que ésas son las claves para un buen periodista.