Javier Nieves Lamas (Madrid, 1972) es periodista radiofónico en Cadena 100 (Buenos días, Javi Nieves) y en La Mañana de COPE, donde ha desembarcado hace unos meses. Últimamente le llueven las ofertas, pero el éxito no se regala y esa frescura que imprime a la programación tampoco. El locutor lleva más de media vida dedicada a la radio en la que entró siendo un adolescente de 17 años.  Es lo que se conoce en la profesión como un periodista de raza. Desde los tiempos de Radio España (Top 40 y radio Hora Musical) ha trabajado en diversos programas de Onda Cero, Rock&Gol, Cadena 100 y COPE. Ha sido presentador de numerosas galas y premios y es autor del libro Generación EGB.

 

¿Cuándo sentiste el gusanillo del periodismo, ese deseo irrefrenable de contar lo que pasa?

Es de las pocas cosas que he tenido claras en mi vida. Una vocación que tenía desde muy pequeño, prácticamente desde que tengo uso de razón. Siempre me ha apasionado contar historias a través de la radio, tener contacto con la gente.

Nuevos paradigmas, nuevos formatos para el mismo hecho de comunicar e informar. ¿Qué perfil debe tener el periodista del siglo XXI?

Además de lo propio de un periodista del siglo XVIII y XIX, tiene que añadir a su formación estar al tanto de lo que ocurre en las redes sociales, para dar respuestas y para saber guiar. Creo que mantener ese pulso, a día de hoy, es esencial para cualquier periodista.

 

 

Estamos en la era de la comunicación, en la sociedad de la información pero el  periodismo es una profesión en crisis…

El periodismo está en crisis porque hay determinados modelos de empresa que lo están. Quien más sufre es el periodista que es la mano de obra y lo más fácilmente suprimible de una redacción. Hay muchos compañeros que no tienen trabajo pero porque el sector entero tiene que buscar una ubicación nueva, tiene que reencontrarse y reencontrarse con las nuevas tecnologías. No es un cambio fácil y no se hace de la noche a la mañana, ni con una idea brillante, es un cambio general de la sociedad y de todos: los consumidores, los usuarios, las empresas…

Es posible que parte de la culpa la tenga Internet. Todos opinamos, todos tenemos voz y medio. Además los canales de transmisión llegan al gran público con una inmediatez y facilidad hasta ahora desconocidas.

La inmediatez y el rigor se combinan contrastando. Lo que no podemos es dejarnos llevar por la prisa, por ser  los primeros en contar las cosas. Y voy a dar el ejemplo clarísimo de la renuncia de Benedicto XVI. Obviamente, el primer rumor lo tuvimos en COPE pero no fuimos los primeros en contarlo. No lo dimos hasta que no estaba absolutamente confirmado. Y me consta que hasta que no se contó en COPE, la gente no lo tomó por válido. Es decir, seguía siendo un rumor. Esa credibilidad obviamente está por encima del tiempo en que lo cuentas.

¿El periodismo y el periodismo ciudadano son complementarios o excluyentes? Y si son complementarios, ¿cuál es el valor añadido del periodismo profesional?

La información a través de las redes sociales es una buena manera de estar conectado y saber qué es lo que está ocurriendo en cualquier parte del mundo, tener acceso a distintos puntos de vista, etc.  Pero no nos podemos dejar llevar por ese volumen de información y por esa rapidez. Tenemos que contrastar e interpretar esa información. Ese es el valor añadido que los periodistas debemos dar. Nuestra labor esencial.

¿Cómo se integra Internet en una redacción?

Internet y las redes sociales se han convertido en algo esencial para las emisoras de radio y los medios de comunicación y hay que saber tratarlos y darles la dimensión que tienen. Son una ventana abierta al público que pide ese contacto directo e inmediato. La radio ha sido siempre el medio de inmediatez por excelencia y en este caso  tiene que ser también el medio en que el contacto es más fluido y más rápido.

Hay periodistas que empiezan desde abajo pero poco a poco van cogiendo carga y fama y son conscientes de la propia influencia. ¿Cómo se maneja el éxito para tener bien los pies en el suelo, para no sentirse estrella?

Cuesta mucho esfuerzo llegar a un nivel de oyentes, tener gente que te siga. Y tienes una tremenda responsabilidad por ello. Siempre he sido plenamente consciente de que llegará un momento en que los dejare de tener, y eso hace que lo valore todavía más. Porque pienso que el mérito no viene de mí sino de mi equipo. Aunque no nos guste a la mayoría, estar en una empresa fuerte hace que tú seas lo que eres. No por el logotipo, sino porque detrás hay periodistas, compañeros, que hacen que tú seas lo que eres en ese momento. Si piensas que estás por encima de la empresa, estás perdido. Puedes montar otra empresa, otro negocio. Si no te llevas detrás a toda esa gente, fracasarás.

Como experto en comunicación y como trabajador de una cadena vinculada a la Iglesia católica, ¿cómo ves la comunicación en la Iglesia hoy?

Creo que a la Iglesia le falta ese plus de inmediatez para dar respuesta a muchos de los problemas y situaciones de hoy en día. La inmediatez debe estar en las instituciones. La Iglesia, el Opus Dei, los distintos movimientos, deben estar al tanto y dar una respuesta rápida. Ahí tenemos la figura del Papa que marca muy bien los tiempos. Con el caso de Lampedusa, no tardó en dar una respuesta coherente rápida. Creo que es un ejemplo de cómo reaccionar ante determinados problemas y situaciones.