La vocación periodística de Germán Yanke prendió en el “club de prensa” del colegio, cuando era apenas un estudiante de Bachillerato: “Siempre he pensado que no tenía otra cosa que hacer en la vida más que periodismo”. Para tranquilidad de su padre, estudió a la vez la carrera de Derecho, pero ésta nunca le ha interesado especialmente. Sin embargo, después de muchos años de brega, se reafirma sin dudarlo en la elección: “El periodismo es un sacerdocio, veinticuatro horas al día”.

Comenzó su carrera profesional como corresponsal en La Haya de El Correo de Bilbao y después ocupó el cargo de subdirector, primero en la edición del País Vasco del diario El Mundo y después de la revista Época. Yanke no sólo se ha dedicado a la prensa, ha trabajado también en radio en la Cope y en Telemadrid. Actualmente es columnista de ABC y Estrella Digital y comentarista político de Radio Nacional, TVE y COPE, y es autor de varios libros.

Su experiencia internacional le ha llevado a ser un innovador en los medios en España, algo con lo que bromea diciendo: “He sido un gran copiador. Cuando la gente me dice ‘en esto triunfaste’, yo digo: ‘seguro que se lo copié a alguien”. La realidad es que Germán Yanke nunca se ha quedado atrás en los avances del mundo de la comunicación”.

Después de una vida dedicada a contar y analizar la realidad, Yanke tiene claro que la crisis de los medios no podrá con el periodismo: Habrá que buscar un cambio de paradigma en los formatos, pero el periodismo se necesita; la gente necesita información y personas formadas para darle esa información”.

Piensa que hay que buscar nuevas fórmulas, que  probablemente el papel se va a quedar para el análisis, para la reflexión, en un periodismo más lento, y destaca interesantes experiencias como la del periódico italiano Il Floglio:  “No tiene sentido hacer periódicos de ochenta páginas; se ha acabado la idea de que en el periódico hay que tener de todo para enganchar a distinta gente: el público será más específico” .