Marc Marginedas ha vuelto a casa. El pasado 2 de marzo regresó a Barcelona. Atrás han quedado para él casi seis meses de secuestro, durante los cuales le trataron “bien”, a pesar de lo cual el veterano corresponsal presentaba un aspecto algo debilitado.

Atrás han quedado también seis meses de apoyo a Marc. La redacción de El Periódico de Catalunya, medio para el que trabaja el periodista, se ha concentrado todos los miércoles ante la puerta del edificio que alberga el diario.

En Pamplona, alumnos y profesores de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, donde se licenció Marc en 1990, se han reunido también todos los miércoles para mantener viva la petición por su libertad.

La alegría y satisfacción en unos y en otros es notoria, así como en los principales colectivos profesionales de periodistas: FAPE, Reporteros sin Fronteras y Colegio de Periodistas de Cataluña, entre otros.

La liberación de Marginedas ha sembrado una semilla de esperanza en las familias de Javier Espinosa y Ricardo García Vilanova, que continúan retenidos en Siria.

Hay que aplaudir la reciente creación de un Comité de apoyo a la liberación de ambos periodistas, “corto y pequeño, pero muy ejecutivo”, en palabras de uno de sus impulsores, Gervasio Sánchez, que actúa como portavoz de las familias de los secuestrados.

Sus primeras medidas están en marcha. Han convocado para el próximo 18 de marzo concentraciones simultáneas en Madrid y Barcelona bajo el lema “Libertad”. Y han anunciado la edición de un libro cuyas ventas se destinarán a la familia de García Vilanova, que no percibe salario alguno desde el inicio del secuestro por la condición de freelance del fotoperiodista. Hay trabajo por delante.

 

Foto: @fcomnavarra pic.twitter.com/LrvTK3Mmn5

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