Con poco más de cuarenta años, este riojano lleva más de la mitad de su vida trabajando en una profesión que define como “un oficio que dura las veinticuatro horas del día”.

Inició su andadura profesional en el Diario de Rioja, luego pasó por Diario 16 y, desde 1989 hasta hoy, forma parte de la sección nacional de El Mundo. Experto en temas de terrorismo y seguridad, ha recibido en el 2005 el Premio Víctimas del Terrorismo al mejor reportaje titulado “La Matanza de Vallecas: 10 años sin olvido”.

Periodista de raza, su estilo se ha forjado en el directo, a pie de calle, tocando personalmente el paño del suceso. Se podría decir que es un reportero de guerra urbano. Y es que, como él mismo reconoce, se decantó por el periodismo “por la figura romántica de un periodista que puede convertirse en un justiciero, que lucha por difundir la verdad y hacer un poco, desde una trinchera pequeñita, justicia social”.

Recuerda su paso por la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra con gran cariño “Claramente hay un antes y un después de haber pasado por esas aulas”. Allí terminó de enamorarse de su profesión, que cada día ve más viva, aunque algunos intenten enterrarla: “mientras haya personas que estén dispuestos a levantar alfombras y a dar a conocer lo que hay debajo de ellas, existirá el periodismo”.

A pesar de su gran actividad en las redes sociales, es muy crítico con el concepto de periodismo ciudadano -“es mentira, es irreal, eso está lejano, es gente que no está preparada, que te puede trasmitir una sensación de lo que ve, pero no informa”- y un defensor a ultranza de que el periodismo requiere reflexión: “el exceso de rapidez y de sobreinformación puede terminar desinformando. Estamos maleducando a nuestra audiencia y estamos perdiendo la batalla de la veracidad”.

Cuando se le pregunta por qué piensa que Josemaría Escrivá accedió a que le entrevistaran no tiene dudas: “no tenía nada que esconder y era consciente de que, cuanto más transparente seas, más puedes exponer tu mensaje. Yo creo que exponerte a los medios de comunicación -siempre y cuando busquen trasmitir lo que tú quieres contar- no es que sea bueno, es que es imprescindible”.