Cuando en noviembre de 2010 Sebastián Torres, periodista de la sección de local de El Mundo-Andalucía, le confesó a su colega de economía Antonio Salvador que estaba bloqueado y no conseguía avanzar, no podía imaginar que estaban a punto de levantar la alfombra de una de las mayores tramas de corrupción de España: el caso de los ERE.

El diario tenía fundadas razones para sospechar que el expediente de regulación de empleo de Mercasevilla que investigaba el reportero era solo la punta de un iceberg mucho mayor. Pero hizo falta el relato de “El Rey de los Persas”, la fuente confidencial que le sugirió su compañero y que él supo ganarse, para atar cabos. Eso y la perspicacia del director del periódico, Francisco Rosell, que “puso las luces largas” y decidió sentar a trabajar en el caso a estos dos Bernstein y Woodward andaluces. Dos compañeros que trabajan juntos desde 1999 y entre los que hay una gran complicidad.

Cinco años hablando con fuentes escurridizas –como el citado “Rey de los Persas”, que desde dentro del sistema conocía la documentación y los entresijos de la Consejería de Empleo, o “BR”, con acceso directo a la investigación judicial–, recibiendo silencios administrativos de la Junta de Andalucía y  amables rechazos de la juez Alaya, comiendo juntos infinidad de veces para revisar más de 110.000 folios del sumario del caso y centenares de miles de documentación anexa, Sebastián y Antonio dejaron al descubierto un sistema de prejubilaciones oculto en la Junta de Andalucía mediante la concesión de ayudas a través de un sistema que burlaba los criterios de publicidad, objetividad y libre concurrencia que marca la ley.

Las cifras del escándalo: 1.217 millones de euros en indemnizaciones y prejubilaciones y 71 intrusos descubiertos hasta la fecha. La aportación de estos periodistas fue decisiva en la investigación judicial, ya que generó información que fue reclamada por el propio Juzgado de Instrucción Nº6, que dirigía la juez Mercedes Alaya.

“Seba sacó una información de la que aquel momento la Policía desconocía su trascendencia, mucho antes de que se abrieran diligencias previas. Desde ese momento empezamos a tirar del hilo, a entablar relaciones con algunas partes y terminamos enterándonos de muchas cosas. Nos ha llegado mucha información, nos han puesto sobre la pista desde fuera pero hemos trabajado mucho”, dice Antonio Salvador. “Estoy convencido de que el caso de los ERE marcará nuestras trayectorias profesionales”.

Desde el primer momento, los periodistas supieron que los reportajes y noticias no agotaban la riqueza del material y el interés del proceso de investigación periodística: que aquello tenía que acabar en la publicación de un libro. Por eso, reciclaron una carpeta antigua y escribieron “Caso ERE”, “y allí fuimos metiendo los temas que la urgencia de los cierres no permitía desarrollar”.

“El periodismo de investigación –explica Antonio Salvador- tiene tiempos lentos. Hoy es un lujo que haya una persona que se lleve dos semanas investigando un tema que a lo mejor no sale, como hacen en ProPublica, la agencia de noticias norteamericana que dirige Paul Steiger. Las redacciones están mermadas por la doble crisis que sufrimos y faltan manos. Internet exige inmediatez, no hay tiempo para pensar, para releer una sentencia, para entender lo que dice un abogado”.

Fruto de esa recopilación de documentos, de ese cocinar a fuego lento la información, es El saqueo de los ERE, un relato dinámico y ameno, sobre la intrahistoria de este caso de corrupción, narrado a través de sus protagonistas: imputados, jueces y abogados, confidentes, políticos…

el-saqueo-de-los-ereLo publica Libros.com -una joven editorial cuyos libros se financian mediante crowdfunding– en la colección de periodismo de investigación que dirige Antonio Rubio, ex subdirector del diario y director del máster de El Mundo, aquel que entrevistó a Luis Roldán en el hotel Marignan de París cuando era prófugo de la justicia y descubrió que el presunto muerto Paesa no estaba tan muerto como se había dado a entender.

El ex subdirector de El Mundo se puso en contacto con Antonio y Sebastián. Los invitó a inaugurar la colección junto con otro libro sobre el caso Gurtel y accedieron. “Los periodistas no somos superhéroes –advierte Antonio Salvador, con cierto apuro- pero ponemos nuestro granito de arena modestamente para que la sociedad sea mejor, para que todos, y no solo unos cuantos privilegiados, tengan las mismas oportunidades”.

Los dos Antonios coinciden en una visión optimista. Rubio considera que el periodismo de investigación goza de buena salud en nuestro país y Salvador que los periodistas siguen siendo necesarios, como se ve ahora con los casos de corrupción que están emergiendo. “Vivimos una época dorada –afirma el primero. Con gente cada día mejor preparada y con acceso a una tecnología avanzada que facilita muchas cosas. La función principal del periodista  es levantar las alfombras sucias y corrompidas de la democracia. Kapuscinski decía: ‘hagamos algo para denunciar y cambiar”.

Pero para ello no basta la prensa diaria y la urgencia de las ediciones digitales. “Necesitamos una lectura reflexiva que nos aporte elementos, no lectura de picoteo”. Por eso decidió dirigir esta colección. “El periodismo de investigación anda huérfano –continúa. Existió Temas de hoy pero desapareció. Cuando un periodista de investigación lleva a cabo su trabajo en profundidad, hay un momento en que no puede contar por falta de espacio todas las vivencias, la metodología, la forma en que ha llevado a cabo el trabajo”. A Rubio le gustan las citas: “Como dice Gerardo Reyes: ‘cualquier periodista de investigación que se tiene por tal acaba escribiendo un libro’. Forma parte de su idiosincrasia”.

El propósito de esta aventura editorial es destacar casos no resueltos y marcados por la corrupción de la historia reciente y del presente de nuestro país, tanto de la derecha como de la izquierda. Y tira de nuevo de cita, de la mano de Joseph Pérez, profesor de la Universidad de Burdeos: “El periodismo de investigación y la historia son casi hermanos”.

Lo más interesante, apunta Salvador, es que los libros se financian mediante crowfunding, lo que permite a la editorial minimizar riesgos y ser independiente. “La gente quiere saber –añade  Rubio- . Y la mejor forma de conseguirlo es apoyar proyectos a través del mecenazgo que de otra forma no estarían en la calle. Entre todos tenemos que formar un equipo para que lo que esté debajo de las alfombras salga. Que nadie sea capaz de taparnos la boca”.

El caso de los ERE tiene aún muchas incógnitas. La instrucción sigue viva y el libro llega cronológicamente hasta la salida de la juez Alaya. A día de hoy hay 270 imputados. Cabría preguntarse, entonces ¿por qué publicar El saqueo de los ERE en este momento? Antonio Salvador responde con sencillez: “Porque Antonio Rubio nos lo ofreció”. La siguiente pregunta es obligada: ¿luego habrá segunda parte? “Sin duda. No sé si la escribiremos nosotros u otro compañero. Pero hay que contar el final de la película. Si matan o no al asesino”.

Cristina Abad | @CrisAbadC

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