Con 29 años, César González Antón (Madrid, 1976) cambió su flamante puesto de director de Contenidos Multimedia del Real Madrid para comenzar el área de Informativos de La Sexta.

El periodismo le viene de familia, “es algo que está consubstancialmente metido dentro de mi genética”, sin embargo, no está anclado en tiempos pasados que fueron mejores. Ha colaborado en la puesta en marcha de un buen número de formatos diferentes – Al Rojo Vivo, Más Vale Tarde, La Sexta Columna, laSexta Noche…- y dirige la redacción más joven y dinámica de la televisión en España, donde el “Directo” es toda una especialidad.

 

Después de once años de vida, casi el 70% de la programación de La Sexta puede considerarse “contenido informativo”, ¿se concibió así desde el principio?

Desde luego que no. La Sexta surge en 2006 con la vocación de entrar en el panorama televisivo reinante de ese momento, a la vez que Cuatro. Mientras Cuatro nace para ser una referencia informativa, con el Grupo Prisa detrás y un buque insignia como Iñaki Gabilondo, nosotros nacemos como todo lo contrario: una tele del humor, del deporte… que buscaba un mundo mucho más evasivo.

“Informativos” comenzamos siendo el patito feo de la cadena, de hecho, La Sexta nace con un Mundial en verano y los informativos no llegan hasta meses después. Nos trajimos a referentes de Televisión Española, como Helena Resano o Mamen Mendizábal, pero la redacción estaba formada por gente de 25-26 años, o sea, no sabíamos nada. Tuvimos una ventaja muy buena durante esos primeros años: que no nos veía casi nadie, con lo cual, pudimos hacer todo tipo de locuras y ensayos. Sobre todo, nos hicimos una pregunta muy importante, ¿cómo podíamos ser nosotros creíbles? En seguida nos dimos cuenta de que nuestros competidores tenían una capacidad prescriptiva, que se dirigían a la audiencia con cierta autoridad y credibilidad, no en el sentido negativo.

A nosotros nos costaba eso porque nos veíamos demasiado inmaduros para hablar desde un púlpito y entonces decidimos crear un lenguaje distinto, para hablarle a la gente de una forma horizontal, lo que llamamos “el lenguaje de barra de bar”: intentar contarle a la gente lo que nosotros entendíamos que estaba pasando en el mundo, buscando una forma más empática, porque, teniendo en cuenta quiénes éramos, nos parecía más creíble.

Se cruzó por en medio la crisis, que provocó una hecatombe total. Entre otras, una de las cosas más extrañas que han pasado en el mundo de los medios: la mayor divergencia entre la opinión pública y la opinión publicada. Los intereses de los medios iban por un lado y los intereses de la gente iban por otro totalmente distinto. Nosotros ya llevábamos 3 o 4 años dirigiéndonos al público de esa manera y ya teníamos experiencia, así que era el momento perfecto para que la gente empezara a pasarse por nuestra Casa.

En “nuestro bar” quizá la música estaba demasiado alta pero se hablaba de las cosas que a la gente le pasaban. La clave fue que heredamos el espíritu del 15-M; donde lo importante no era lo que pasaba en la Plaza del Sol, sino que el CIS decía que el 70% de los españoles estaba de acuerdo con lo que se estaba haciendo ahí.

Como todas las cosas, el éxito se debe, en parte al trabajo, en parte a la oportunidad y en parte a la suerte. Todo eso se juntó con la crisis, la cadena dejó de tener determinados eventos deportivos y nosotros fuimos creciendo. Luego, en 2011 llegó Antena 3 y nos metió gasolina, lo que nos permitió crecer y hacer otros programas.

 

¿Y ahora?, ¿la tele vuelve a ser noticia?

Ahora estamos en un marco completamente distinto, donde es totalmente cierto que la tele vuelve a ser noticia y también que son buenos tiempos para los periodistas en televisión; porque la crisis también ha cambiado a la gente, la sociedad es más inquieta, tiene más curiosidad por lo que pasa. Eso hace que sea una sociedad más difícil de manipular. Creo que en la tele han encontrado un periodismo que ha sido un poco más valiente y un poco más atrevido y empático que en otros sitios.

 

Cuando empezó La Sexta, su director de informativos no tenía nada que perder pero ahora, ¿no da un poco de vértigo?

A mí sí. Tengo una gran sensación de responsabilidad y me preocupa mucho lo que hacemos: cuando preparamos cualquier tema, desde si tenemos que pixelar la cara de los tíos de La Manada hasta cuando dudas si denunciar una historia en la que no sabes si tienes razón. Lo que hacemos tiene influencia, disparamos con cañones. Es mucha más responsabilidad que cuando éramos una tele más alternativa y de nicho y da vértigo. Pero es bueno tenerlo, como lo perdamos…

 

¿Cómo ha vivido el cambio de este año, después de que Cataluña haya supuesto un punto de inflexión en las audiencias?

Cubrir Cataluña ha sido la cosa más difícil que hemos hecho nunca pero también ha significado un punto de inflexión. Estar allí nos ha supuesto un esfuerzo grandísimo, porque tenemos el presupuesto que tenemos, pero, para nosotros, ha sido muy importante para ganar credibilidad en Cataluña.

La gente ha agradecido que estuviéramos, eso se ha visto en las audiencias. En Cataluña, TV3 siempre ha tenido casi el monopolio de la información televisiva y, el resto de medios informativos, nosotros y todos los demás, éramos muy residuales. En estos cuatro meses hemos conseguido que programas como “Al rojo vivo” o “Más vale tarde” sean líderes en Cataluña. En las distintas jornadas históricas que ha vivido el “procés”, hemos sido un referente para mucha gente allí y eso, para nosotros, ha sido muy importante. A veces, incluso, nos ha generado cierta incomprensión… Pero creo que luego el público también ha madurado y ha entendido muchas cosas. En España hace falta entender mejor lo que pasa en Cataluña pero viceversa también.

Cubrir este periodo suponía gestionar situaciones muy límites, muy emocionales, en las que tienes que tener muchísimo cuidado a la hora de tratar la información, porque tienes un mismo público pero con sensibilidades distintas. Es complicado, sobre todo porque estás produciendo siete horas de información al día y tienes muy poco tiempo para hacer controles de calidad a la información que das.

 

Los controles de calidad y la verificación –la lucha contra las fake news– es uno de los grandes temas de nuestro tiempo, ¿Qué se puede hacer contra ellas?

Aquí hay un proyecto que hemos visto crecer e incentivado, Maldita Hemeroteca, que es independiente pero está hecho por gente que trabaja con nosotros y le damos visibilidad en nuestros programas. Creo que es un producto fantástico para desmentir.

Sin embargo, creo que lo primero que tenemos que hacer los medios contra las fake news es limpiar nuestra casa, es decir, la mejor forma de luchar contra las noticias falsas es no “cometerlas”. Tengo la sensación de que los que somos “medios oficiales” estamos hablando mucho de las fake news y deberíamos pensar más en las que difundimos nosotros.

La segunda cosa que podemos hacer es tener más credibilidad. Si los medios la tenemos es más difícil que la gente caiga en noticias falsas, porque es más fácil que te escuchen, incluso los fanáticos.

La tercera manera es que la gente tenga la sensación de que hablamos de lo que le interesa, de que no estamos influenciados por grupos de presión, que tenemos capacidad de ser valientes y de afrontar los temas difíciles, que trabajamos los temas no desde perspectivas ideológicas…

Si hacemos estas tres cosas probablemente las noticias falsas pierdan mucha fuerza.

 

Carmen García Herrería | @carmengherreria