¿Cómo te enteras de la noticia?

Estaba en la redacción, habíamos elegido ya la portada: llevábamos el tema de las restricciones de tráfico y la contaminación en Madrid y uno de los editoriales hablaba sobre este tema. La primera noticia nos vino de internacional, hablaba de 8 muertos en Paris, a los pocos minutos eran 18 y seguían sucediéndose las informaciones.

¿Cuál fue tu primera decisión?

Vimos que la cosa era grave y decidimos parar las rotativas. Cambiamos la portada, la apertura y las páginas de internacional y añadimos dos enfoques. Para la edición que llamamos de Madrid, y que tiene algo más de margen, pudimos subir hasta 7 páginas”.

¿Reforzaste el equipo, diste toque de campana para que volvieran de sus casas?

No hizo falta. En pocos minutos fueron volviendo a la redacción redactores jefes que ya estaban en sus casas. No tuve que llamar a nadie, aparecieron allí y fueron una gran ayuda para tomar decisiones.  

¿Cuál fue el papel de los corresponsales?

Vital. Además de nuestro corresponsal Juan Pedro Quiñonero, tenemos a otra persona Paula Rosas, que es freelance. Al día siguiente viajó también Gabriel Albiac. Están siendo nuestros ojos en París y están haciendo un papel insustituible. Si lees hoy el ABC, hay mucha información de corresponsales. Periodistas estables que están en Bruselas, Berlín o Londres.

En el terreno del ejercicio de la profesión ¿qué crees que nos enseña una crisis así?

Una de mis reflexiones después de estos días es que el periodismo de los grandes grupos está a años luz del que hacen hoy por hoy los digitales. En los ataques de París, los digitales no han comparecido.  En estos grandes temas, que son muy complejos, es donde se nota la diferencia con los digitales y por eso los periódicos clásicos siguen marcando la agenda. A pesar de la crisis, tengo una redacción con 310 periodistas y 9 personas en internacional, tenemos un marco consolidado de expertos, de periodistas especializados, tengo corresponsales… Un buen equipo de periodistas no se improvisa.

¿Qué has echado de menos en la cobertura?  

Mejores fotografías. Nos costó mucho encontrar buenas fotografías y nosotros, por la portada, las necesitamos pero no las había. Hicimos un cambio entre la primera y la segunda portada y mejoró algo pero fue una carencia. Y después tener alguna persona más en París no nos hubiera venido mal.

Ese interés por la información ¿se ha notado en la audiencia?:

Sí, por supuesto. El sábado tuvimos 2 millones de usuarios en internet y vendimos 10.000 ejemplares más.

¿Cuál es el papel de los medios en una crisis internacional como esta?

En primer lugar aportar el mayor número de datos y en segundo lugar colaborar en un debate muy trascendente sobre cómo se defienden los valores de Occidente frente a una agresión así de quien está atentando contra la vida, la tolerancia o la libertad. En este sentido la ventaja de ABC es que tenemos una línea editorial muy clara, que es la que buscan nuestros lectores y que en estos momentos –lo estamos notando- valoran especialmente.