No hubo que llamarlos, a los pocos minutos estaban todos aquí”.

A pesar de la crisis, los EREs, los sueldos basuras y el adelgazamiento de las redacciones, el periodismo español dio el Do de pecho el pasado fin de semana. Digitales casi recién llegados con plantillas jóvenes y escasas, cadenas de radio y televisión consolidadas, cabeceras legendarias, agencias… Cada medio puso toda la carne en el asador para informar de los brutales atentados que sufrió la ciudad de París. Fueron 72 horas de noticias non-stop que se vivieron en las redacciones  con la intensidad y el esfuerzo de quien sabe que tiene en sus manos una misión insustituible: contar la verdad.

Desde Conversaciones, a pesar de ser unos días muy complicados en las redacciones, hemos querido preguntar a los que tuvieron que tomar decisiones en esas primeras horas. Hemos hablado con Bieito Rubido, director de ABC; Agustín Pery, director adjunto de información de El Mundo; Javier García Vila, director de Europa Press; Sergio Martín, director del Canal 24 Horas; Álvaro Rigal, redactor jefe de El Confidencial; Ángel Gonzalo, director de Internacional de Onda Cero; Joaquín Vizmanos, subdirector de informativos de COPE;  Agustín de Grado, director de informativos de Telemadrid; Bosco Martín Algarra, redactor jefe de La información y Helena Resano, presentadora de La Sexta Noticias, que han reconstruido las 72 horas que siguieron a los atentados de París.

Los digitales están orgullosos de su flexibilidad y de haber demostrado su mayoría de edad, mientras que las grandes cabeceras presumen de la solidez de sus equipos y su capacidad para añadir al debate firmas y expertos. Las radios defienden su territorio, la cercanía y la inmediatez en la distancia corta (la noche del viernes fue suya) y las televisiones, mientras aceptan las críticas que pudo haber en un primer momento, explican que no es lo mismo coger las redes sociales que desplazar una unidad móvil a París. En lo que todos coinciden es en elogiar la profesionalidad de sus periodistas. El director de uno de los medios resume la frase que más hemos escuchado: “No hubo que llamarlos, a los pocos minutos estaban todos aquí”.

 

Portada de ABC, sábado 14 de noviembre

Portada de ABC, sábado 14 de noviembre de 2015

Estalla la noticia

Las nueve de la noche de un viernes no suele ser hora punta en las redacciones y a más de uno la noticia le pilló en casa, viendo el partido España-Inglaterra –es el caso de Agustín de Grado o Javier García Vila-, cenando con amigos, “a uno de mis colegas le llegó una alerta del New York Times”, cuenta Ángel Gonzalo,  o en un espectáculo, “menos mal que soy fumador, salí y vi decenas de mensajes”, afirma Agustín Pery. Otros tuvieron más suerte y estaban en la redacción, como Álvaro Rigal o Bosco Martín Algarra que ese día tenían el tradicional turno de “hasta las doce” de los digitales. O Bieito Rubido, director de ABC que, en ese momento, estaba decidiendo la portada: “llevábamos el tema de las restricciones de tráfico y la contaminación en Madrid y uno de los editoriales hablaba sobre ello. La primera noticia nos vino de internacional, hablaba de 8 muertos en París. A los pocos minutos eran 18 y seguían sucediéndose las informaciones. Vimos que la cosa era grave y decidimos parar las rotativas”.

 

Primeras decisiones

Lo de parar las rotativas se dice muy fácil pero tiene su complicación. Todos coinciden en señalar que los minutos iniciales fueron muy confusos y que fue difícil tomar las primeras decisiones. Los más rápidos fueron los digitales, que tienen una estructura más ágil y les llevó pocos minutos ponerse a contar lo que estaba pasando “Nosotros abrimos un directo para contar al minuto las noticias -fotos, datos, vídeos- que iban llegando”, señala Álvaro Rigal.

Las cadenas de radio entraron también muy pronto haciendo hueco en sus programaciones: “Estábamos emitiendo La Brújula, con David del Cura, y se decidió suprimir la última parte, dedicada a la información deportiva, y comenzar un especial”, señala Ángel Gonzalo, y a la vez empezaban las gestiones para desplazar periodistas “A la 1 de la mañana estábamos sacando los billetes para París, con la incertidumbre de si Francia cerraría o no el espacio aéreo”. La cadena COPE también se lanzó sin red a un especial de cuatro horas. “Es complicado porque implica hacer el programa en directo, sin guión, y coordinar un equipo de mucha gente. Para hacer el especial tiramos mucho de colaboradores, que fueron llegando a los estudios de Cope: expertos en yihadismo, tertulianos especializados en terrorismo, ex-corresponsales en Francia… Unas horas más tarde empezamos a tener declaraciones oficiales, por ejemplo, la del Ministro del Interior”.

Algunos han criticado la falta de reflejos de las televisiones, pero los responsables de los informativos señalan que no es tan fácil hacerse huecos en la programación. “Entiendo las críticas –afirma Helena Resano, presentadora de La Sexta- pero también hay que tener en cuenta que la televisión está muy poco preparada para el directo. Nosotros tenemos un 80% de programación en directo y eso permite abrir ventanas, da una facilidad y una capacidad de reacción que no tienen otras cadenas. Precisamente el viernes por la noche es uno de los pocos tramos que va enlatado y supongo que al jefe de informativos siempre le pesará un poco que no se parara la programación pero a esas horas tampoco había excesivo margen y a partir del día siguiente sí pudimos hacer una cobertura muy completa”.

Agustín de Grado, director de informativos de Telemadrid, habla directamente de suerte: “Tuvimos suerte porque el viernes por la noche, a las 12, emitimos Diario de la noche, con Ana Samboal y teníamos una ventana que podíamos utilizar y un pequeño equipo de periodistas. Con estos medios, con testimonios telefónicos de gente que conocíamos en París y las pocas imágenes que llegaban, hicimos un programa de casi dos horas, que era más radio que televisión, pero ahí estuvimos”.

Sin duda, el que se llevó el gato al agua de la cobertura en televisión fue el Canal 24 horas: “Cuando vi la envergadura del suceso, decidimos cortar la emisión del Canal 24 horas (en ese momento se estaba emitiendo “Zoom Music”) y empezar el programa lo antes posible”. El esfuerzo de esta cadena sirvió para que, no solo los espectadores, sino muchos medios acudieran a este canal para ver las primeras imágenes. “Al empresario de televisión le cuesta entender que no todo es entretenimiento -afirma Agustín de Grado-. La información es cara, el buen periodismo es caro, pero también es rentable. El 3% que hizo 24 horas hubiera sido un 15% en La 1. El viernes por la noche no había nada más interesante que ver, el público quería estar en París, recorrer sus calles… y algunos no supieron verlo”.

 

Philippe Wojazer (REUTERS)

Philippe Wojazer (REUTERS)

Chequeando las redes

Entre decisiones de coberturas y gestiones para el viaje, había que ir confirmando las noticias que llegaban. Casi todos coinciden en afirmar que Twitter fue una herramienta fundamental para conocer lo que estaba pasando al principio (la gran mayoría se enteraron por esta red social) pero también en que el valor que se le dio a las redes sociales fue muy relativo : “Soy bastante crítico con el uso de las redes sociales, afirma Javier García Vila, director de Europa Press. Sé el valor que tienen, por supuesto, pero hay que ser muy prudente y pienso que no se pueden utilizar como fuente. Sobre todo en momentos como este en los que hay confusión e incluso cierta histeria colectiva. Hay que ser muy riguroso y lo que no puede hacer un medio es generar más ruido”.

Los digitales, muy familiarizados con el uso de las redes en la información, también establecieron sus filtros, mientras confiaban en la inteligencia del lector “Para mí no es lo mismo un tuit de la agencia Reuters que el de una hoja parroquial y yo presumo además la inteligencia en el que me lee. La información en tiempo real tiene sus limitaciones y los propios organismos oficiales afirman y luego desmienten. Cuando publicamos que la policía ha encontrado un pasaporte sirio en el lugar de los atentados decimos eso, no interpretamos, ni sacamos consecuencias. Simplemente recojo un dato”, afirma Bosco Martín Algarra, de La información. A pesar de las precauciones, se colaron algunos fallos “Los primeros diez minutos del directo tuvimos colgada una foto de los atentados de París que no era cierta. Falló hacer un triple check para comprobar la información”, señala Álvaro Rigal, de El Confidencial.

A la hora de verificar, El Mundo hizo una apuesta radical: Nos planteamos un retardo –señala Agustín Pery-, no ser los primeros en publicar nada para luego no tener que echarnos atrás. Por eso nuestros primeros titulares eran más tímidos y luego ya se fueron afianzando. Esta llamada a la calma tiene además razones más profundas “En una crisis así, siempre hay que contar hasta 10 antes de publicar. Hay que calibrar la importancia de lo que estás contando y saber que no puedes entrar a manejar la reacción de la gente, para no contribuir al pánico o al caos”.

 

Nos vamos a París.

Los medios que tienen la suerte de contar con corresponsales estables en las ciudades tuvieron más fácil esas primeras comprobaciones sobre el terreno. “Llamamos rápidamente a nuestro corresponsal, Álvaro del Río, que vive precisamente en el Boulevard Voltaire y estaba desolado, porque suele ir a Bataclan y Le Carillon muchos fines de semana. Podría haber estado ahí perfectamente. Como es su barrio conocía el meollo de la cuestión, así que fue una de nuestras principales fuentes” cuenta Ángel Gonzalo, de Onda Cero. Bieito Rubido, director de ABC confirma también que la labor del corresponsal en esos primeros momentos es clave “el trabajo de un Juan Pedro Quiñonero, un experto y un gran conocedor del país ha sido vital estos días”. Mientras que Sergio Martín, de 24 horas, cuenta como fue localizando a los corresponsales de TVE y RNE por whatsapp. “Además de los corresponsales, otro compañero, Víctor Guerrero, me avisó también a través de Whatsapp de que estaba casualmente en París, donde había ido a pasar unos días. Se ofrecía a entrar por teléfono… lo hizo y se ha quedado una semana informando desde París”.

El trabajo de estos corresponsales se vio apoyado por muchos periodistas que se desplazaron hasta la capital gala.

Helena Resano confiesa que suplicó a César González, director de informativos de la Sexta, viajar a París “le mandé un mensaje: “mándame, domino el francés, conozco gente, tengo contactos allí”. A los tres cuartos de hora me contesta y me dice que coja el primer avión”. Resano es de las que piensa que, para cubrir una información, hay que acercarse lo máximo posible “Yo creo que si se puede, hay que ir. No ir por ir. Ir con cabeza. Poner un plató bonito en París no aporta nada pero sí ir y vivir. Bajar a la calle, escuchar… eso es lo que acabas transmitiendo. Y en el caso de la televisión veo clave enseñarlo, acercarlo. Es la fuerza de la imagen”.

Álvaro Rigal, de El Confidencial, coincide que, en el caso de las televisiones, es importante estar pero se muestra más escéptico en el caso de otros medios “En ocasiones puntuales, por ejemplo en las elecciones griegas, hemos mandado periodistas pero hay que plantearse qué aporta. Yo no sé si una persona que se planta en París el sábado sin contactos, sin fuentes, puede aportar demasiado”.

En cualquier caso, casi todos los medios coinciden en señalar que, si hubieran tenido más medios, hubieran desplazado más periodistas a París.

 

Reuters. Flores en BataclanBuena nota para la cobertura española

Hay unanimidad en un tema; los medios españoles han sabido estar a la altura de las circunstancias y han hecho un buen servicio público. Para algunos, esta crisis ha supuesto un bautismo de fuego (“hemos demostrado ser capaces de mantener un directo de 72 horas y esto es nuevo para nosotros”, señala Álvaro Rigal), otros han demostrado su músculo o la fuerza de una cabecera (“tenemos un marco consolidado de expertos, de periodistas especializados, de corresponsales… Un buen equipo de periodistas no se improvisa afirma Bieito Rubido) pero casi todos coinciden en que la respuesta de los medios ha sido notable: “estoy orgulloso del trabajo de todos mis compañeros, se ha demostrado una magnífica capacidad de reacción”, afirma Bosco Martín Algarra. Mientras Javier García Vila ahonda en esa afirmación: “Pienso que los medios españoles lo han hecho muy bien. Los periódicos, los digitales y las radios han dado la información con rapidez y han compaginado bien esta información con análisis y contextualización. El periodismo español ha demostrado en este caso que no tiene nada que envidiar al que se hace en otros países”.

Y eso gracias a unos periodistas que, por unas horas, dejaron lo que tenían entre manos y se pusieron manos a la obra a lo que hacía falta. A informar al resto de ciudadanos. Sus jefes no tuvieron que llamarlos. Cuando los necesitaron… ya llevaban rato allí.

 

Ana Sánchez de la Nieta

* Foto destacada: PETER DEJONG (AP)

 

Share This