¿Cómo te enteras de la noticia?

Estaba cenando con unos amigos en Tres Cantos, donde vivo, cuando a uno de ellos le llegó una alerta del New York Times, con el primer atentado. Aunque eran poco muertos, decidí volver a casa. Al ver cómo evolucionaban los acontecimientos, a través del canal 24h,  me fui a la redacción y allí me encontré con un montón de compañeros que habían pensado lo mismo.

¿Cuál fue tu primera decisión?

Estábamos emitiendo La Brújula, con David del Cura, y se decidió suprimir la última parte, dedicada a la información deportiva, y comenzar un especial. A la 1 de la mañana estábamos sacando los billetes para París, con la incertidumbre de si Francia cerraría o no el espacio aéreo.

¿Qué decía vuestro corresponsal en París?

Es Álvaro del Río, que vive precisamente en el Boulevard Voltaire y estaba desolado, porque suele ir a Bataclan y Le Carillon muchos fines de semana. Podría haber estado ahí perfectamente. Como es su barrio conocía el meollo de la cuestión, así que fue una de nuestras principales fuentes.

¿Y qué más fuentes utilizasteis durante las primeras horas?

Fue fundamental el apoyo de las agencias internacionales, Reuters (que iba dando información en tiempo real) y AP. Yo no soy muy de redes sociales pero también consultamos las de medios importantes y de algún periodista, pero muy selectos. Nos pareció especialmente significativo, por ejemplo, el testimonio de Julien Pierce, el periodista de Europa 1 que se encontraba dentro de la sala Bataclan. Pero, en este tipo de acontecimientos hay que ser prudentes porque las redes sociales están llenas de francotiradores que apuntan a todos sitios.

¿Cuántos os desplazasteis a París el sábado?

4 periodistas y un técnico, el número perfecto porque me gustan los equipos de poca gente. El domingo estuvimos en la Plaza de la República cuando se produjo la estampida y tuvimos que correr a refugiarnos en el sótano del hotel.

¿Qué es lo que más te ha impactado?

El coraje encomiable de los franceses. También los muchos musulmanes inocentes que hemos visto destrozados ante lo que se les viene encima. Por ejemplo, el domingo presenciamos cómo unos chavales con rasgos árabes, que iban con mochilas, fueron cacheados a conciencia por la policía. No tenían nada, pero la situación lo hacía necesario.

¿Qué valoración general haces de la cobertura de Onda Cero?

Estamos muy satisfechos de la alta capacidad de respuesta de nuestra redacción y del resultado. La televisión es más cruda, puedes sacar a la gente corriendo o escenas concretas, pero en la radio tienes más capacidad de contarle a la gente cómo has estado cara a cara con las personas que están en shock. El periodista José Miguel Azpíroz, también de Onda Cero, me dijo: “Lo habéis conseguido transmitir muy bien, con emoción y con datos“, que es lo importante.

En tu opinión, ¿qué ha sido lo más positivo de vuestra cobertura?

Desde que llegamos estuvimos todo el día en la calle, reportajeando. Hemos vivido las muestras de solidaridad y serenidad de los franceses, de los cuales muchos han colaborado prestando declaración cuando se lo pedíamos. A Álvaro del Río se le saltaban las lágrimas y decía: “Han conseguido lo que querían, meterle el miedo en el cuerpo a la gente”.
¿Hay algo que crees que podríais haber hecho mejor?  No sabría decirte, creo que no hemos caído en dar la primicia sino que hemos esperado a contrastar.