¿Dónde te pilló la noticia?

Como la ley de Murphy existe yo salí de la redacción a última hora del viernes y me fui a un espectáculo en la otra punta de Madrid. Por supuesto, en la sala no había cobertura pero, como soy fumador, salí  ​un momento y me llegaron un montón de mensajes de la gente, avisando del atentado y me cogí un taxi para volver. 

¿Y en la redacción?

Carmen Sena estaba en esos momentos en la parte de web y activó todas las alertas. Yo conseguí llegar a tiempo para parar la tirada de la 1ª edición. Lo primero que hicimos fue organizar la salida de la nueva porque si te retrasas no llegan a tiempo las furgonetas de reparto.

No tuvimos que descolgar ningún teléfono porque muchos periodistas empezaron a llegar a la redacción, aunque nadie les dijo que lo hicieran, porque querían estar y querían ayudar: los de cultura se ofrecieron a hacer una búsqueda de escritores y traductores francófonos, los de economía a hacer una valoración del petróleo y el control aéreo, los de fotografía, vídeos, deportes… todos. 

¿Cómo verificasteis las informaciones de las primeras horas?

Las primeras horas es muy importante filtrar todo lo que llega para no equivocarse. Nos planteamos un retardo: no ser los primeros en publicar nada para luego no tener que echarnos atrás. Por eso nuestros primeros titulares eran más tímidos y luego ya se fueron afianzando.

Para verificar la información que iba llegando utilizamos nuestras fuentes de los servicios de seguridad españoles y también las alertas internacionales. De las redes empezamos a fiarnos una vez que empezaron a llegar las primeras imágenes y vimos que, efectivamente, había ocurrido. 

¿Quién estaba allí para cubrir la noticia?

Primero hablamos con nuestra colaboradora -corresponsal- en París. A las 7 de la mañana ya estaban en el aeropuerto para viajar a París, dos reporteros: Enric González e Irene Velasco. Luego fue también Carmela Ríos para encargarse de las redes sociales. También activamos al corresponsal de Bruselas, Pablo Rodríguez Suanzes, para que fuera a Molenbeek y a Pablo Pardo -corresponsal en Estados Unidos- para que estuviera atento a las reacciones allí. Una vez que estaban todos activos se dividieron lo que iba a investigar cada uno.

¿Hay algo que hayáis tenido especialmente en cuenta para gestionar la información?

En una crisis así, siempre hay que contar hasta 10 antes de publicar. Al IS le interesa que los medios mostremos la debilidad de occidente por eso hay que calibrar la importancia de lo que estás contando y saber que no puedes entrar a manejar la reacción de la gente, para no contribuir al pánico o al caos.

 

Y ahora que han pasado unos días, ¿qué mejorarías de vuestra cobertura?

A posteriori es fácil decirlo. En algunos momentos habría sido más ágil, en otros, habría manejado de otra forma el equilibrio entre información y opinión… Pero más o menos, gracias a los años y la experiencia de esta redacción, creo que hemos calibrado bien el equilibrio.